domingo, 23 de agosto de 2015

Los monstruos también se enamoran.

"Los monstruos también se enamoran."

Las historias que no se viven...

Las historias que no se viven, que no se consuman, que quedan en suspenso son las más importantes. Pero entonces es cierto, ¿sólo los amores imposibles no acaban nunca?

Dentro de 20 años...

"Dentro de 20 años te sentirás más defraudado por las cosas que no llegaste a hacer que por las que realmente hiciste. Así que arriésgate, navega lejos de los puertos seguros, explora, descubre..."
(Mark Twain)


sábado, 22 de agosto de 2015

La espera

Esperar siempre nos causa frustración, enfado, desesperación pero a veces es necesario porque lo que se obliga a tener simplemente acaba por pasarnos factura.

Siempre he pensado que lo que no sucede es porque no está destinado a ser y por mucho que hagas o intentes no lo conseguirás.

Aprende a que a veces esperar es necesario para que un nuevo comienzo venga, para que las cosas cambien. No te aferres a lo que no puede ser, ni obligues a quedarse a nadie a tu lado.

Y es verdad ese dicho de "el que espera, desespera" como también es verdad el otro refrán de "al que espera, su bien le llega."

miércoles, 19 de agosto de 2015

Una pista de tenis diferente

¿Qué pasa cuando te enamoras de la tercera mejor tenista del mundo y esta te corresponde? ¿Será todo como pensaba o no será un camino de rosas? Esas mismas preguntas se las hará Jennifer quien descubrirá la doble cara de estar con alguien famoso.


* * *
Capítulo 1: Voluntaria

Narrado por Jennifer

Hoy iba a participar de voluntaria en un partido de tenis. Me había tocado el partido de Halep contra Jankovic.

Me preparé las cosas y me metí al coche donde se encontraban el resto de voluntarios que estaríamos durante todo el campeonato de Toronto.

Bajamos del coche y entramos a la pista de tenis, cuando aparecieron las tenistas.

Primero me tocaría atender a Halep así que me acerqué a su silla para abrir el paraguas pero se me cayó al suelo haciendo que rebotara en la silla donde ella estaba sentada.

Lo siento.

Mirándome y sonriéndome a la vez, no pasa nada, toma.

Me dio el paraguas y noté como mis manos temblaban, menos mal que ésta vez sí atiné a abrir el paraguas.

El partido dio comienzo y achaqué los nervios a mi primera vez como voluntaria en un campeonato de tenis pero cierto era que no me podía sacar esa sonrisa de Halep de mi cabeza.

El partido duró una hora y cuarenta y cinco minutos dando el triunfo a Halep.

De repente noté cómo alguien se ponía detrás de mí e inmediatamente me di la vuelta.

Hola.

Ah, hola Halep, ¿necesita algo? Pregunté con cierto nerviosismo en mi voz.

No, no, qué va. No me llames de usted, sólo venía a darte esto, se te debió caer cuando fuiste a recoger el paraguas del suelo.

Me tendió el collar dónde ponía mi nombre.

Por lo que veo te llamas Jennifer.

Sí.

Un nombre bonito y dime ¿vas a estar de voluntaria todo el campeonato?

Pues en principio sí a no ser que me lesione o algo.

Comenzamos a reír.

Bueno esperemos que eso no suceda me encantaría verte en más partidos.

Me sonrió y yo noté cómo me sonrojaba.

Oh, pues muchas gracias y yo espero estar en la final viéndotela ganar.

Eso sí estaría bien, en fin Jennifer, un placer conocerte. Me tendió la mano y nos quedamos mirándonos.

Me tengo que ir.

Adiós Halep y gracias por lo del colgante.

No las des, gracias a ti.

Se dio la vuelta y se metió a vestuarios donde la esperaba su mánager y su entrenador, yo lo único que podía hacer era sonreír mientras recogía lo que quedaba en la pista. Sin duda aquel día fue uno de los mejores.

Capítulo 2: Coincidencia

Narrado por Halep

Hoy había sido un día de lo más extraño, nunca hablo con los voluntarios, sólo cuando necesito agua o bebidas energéticas pero aquella chica, Jennifer de alguna manera me había cautivado, tiene ese algo, esa inocencia, esa picardía que hace que quiera quedarme más tiempo hablando con ella.

Halep, hora de ir a la fiesta de las tenistas.

Sí ya voy.

Salí de mi camerino rumbo al Refresh Grace, un local dónde las tenistas que pasan de ronda están invitadas ya que al día siguiente es nuestro día libre.

Me acerqué a la barra para pedir una copa y cuando giré la cabeza vi a Jennifer e instintivamente me acerqué a ella.

¡Jennifer!

¿Halep?

Sí, menuda coincidencia.

Sonriéndome de esa manera que hacía que me quedara mirándola sin poder desviar la mirada a otro lado.

¿Qué haces aquí?

Bueno, algunos voluntarios nos enviaron aquí por haber hecho un trabajo bastante bueno.

Pues a mí me encanta que estés aquí, ven, te invito a algo.

Mmmmm, no bebo.

Está bien, entonces déjame invitarte a una trina, coca cola o lo que quieras.

De acuerdo.

Después de recoger su bebida nos sentamos en un sillón más apartado de la pista de baile para poder hablar más tranquilamente.

Y bien Jennifer, ¿cuántos años tienes?

21.

Eso está bien, yo tengo 23.

¿Eres de aquí, de Canadá?

No, soy de España pero decidí venir aquí por lo del tenis ya que es un deporte que me gusta bastante aunque nunca lo he practicado.

Anda, pues si quieres puedes venir mañana al hotel donde me hospedo y te enseño algo de tenis. ¿Qué me dices?

Me encantaría.

Toma, esta es la dirección, si te pregunta Rock dile que te he invitado yo y te dejará pasar.

Ok.

Me acerqué un poco más a Jennifer hasta poder notar su respiración pero mi móvil empezó a sonar.

Eh, mmmm, un momento.

Contesté al teléfono, maldiciendo en mi cabeza porque me habían estropeado el momento.

Ya, era de un anuncio de relojes, por si quería patrocinar dos de sus nuevas marcas.

Halep, me tengo que ir, se hace tarde.

Oh, espera que te acompaño.

No hace falta el hotel está a solo unos metros de distancia.

Da igual yo también he de marcharme, así estaré fresca para tu pequeña lección de tenis.

Está bien, en marcha.

Me acerqué a Rock y le dije que me tenía que marchar, después salimos a la calle y empezamos a hablar, era una chica bastante interesante, me encantaba estar con ella. Algo estaba ocurriendo dentro de mí pero no lo di importancia.

Pues ya hemos llegado.

Qué corto se me ha hecho el trayecto.

Riéndose, te dije que estaba a pocos metros de distancia del local.

Bien, pues mañana nos vemos. Le di un pequeño beso en la mejilla.

Intuía que se había sonrojado porque agachó la cabeza y la luz de la farola iluminaba su rostro haciendo que un pequeño rubor se mostrara en sus mejillas.

Gracias por todo Halep.

Ya te he dicho que no me las des, te veo mañana.

Entró en el hotel y me quedé mirando cómo se metía en el ascensor, después puse rumbo hacia el mío y la sólo idea de saber que mañana la volvería a ver me sacaba una sonrisa.

Capítulo 3: Nuevos sentimientos

Narrado por Jennifer

Ayer fue una noche de lo más increíble, coincidí en un local con Simona Halep, estuvimos hablando y hoy me daría una pequeña lección de tenis.

Me acerqué al armario y me puse una camisa de tirantes, y unos pantalones deportivos de piratas, después salí y me metí en el taxi que había llamado hacía quince minutos.

Cuando llegué vi a su mánager en la puerta y le dije que me había invitado Halep a lo que accedió dejándome pasar.

Halep, ya he llegado.

Hola Jennifer, mirándome de arriba abajo. Estás bastante bien.

Bueno esto era lo más deportivo que tenía.

Pues es suficiente, vamos a la pista de tenis.

Nos dirigimos a la pista y empezamos la lección.

Está bien, lo primero es agarrar con fuerza la raqueta, así, ¿lo ves?

Sí.

Después botas la pelota unas cuantas veces y la lanzas hacia arriba.

Como sabrás tiene que entrar el saque en uno de esos dos cuadrados si no es fuera.

Bien prueba tú.

Lo intenté tres veces y no conseguí dar a la bola, Halep se reía así que optó por ponerse detrás de mí.

Mira.

Noté como su cuerpo me cubría, sus manos agarraban las mías y a la vez la raqueta. Estaba nerviosa quería que en esos momentos se parara el tiempo.

Después lanzamos la bola al aire y conseguí darla.

¡La di! Le dije mientras la abrazaba.

Sí, lo has hecho.

Después de esto me separé de ella y nos quedamos a escasos centímetros y no me lo pensé y la besé.

Lo… lo siento… no era mi intención.

No te disculpes, eso ha estado muy bien.

Noté que me ruborizaba y ella me volvió a besar.

Cuando terminamos la pequeña lección de tenis nos sentamos en unos bancos que había en los lados.

Sabes Jennifer, nunca me había pasado esto y menos con una mujer.

He de decir que a mí tampoco.

Tal vez estábamos destinadas o algo de eso y lo que más me gusta es que me siento genial cuando estoy contigo.

Y dime Halep, ¿qué vamos a hacer?

¿Hacer de qué?

Pues seguro que los paparazzi estarán publicando cosas sobre ti.

Eso me da igual, hace tiempo que dejé de darle importancia a lo que decían. Lo que me preocupa es qué haremos cuando termine el campeonato.

Entiendo.

Oye, no quiero dejarte, creo que he encontrado ese complemento que me faltaba desde que se te cayó el paraguas y cruzamos las miradas, (reí) pero tú tendrás tu vida y no quiero estropeártela.

¿Por qué ibas a hacer eso?

Porque los paparazzi no pararían de acosarte y esas cosas.

Me da igual, quiero estar contigo Halep. Me cogió la mano y yo sonreí.

Yo también quiero estar contigo, la besé. Después nos levantamos y nos fuimos de la pista de tenis.

Dejé a Jennifer en su hotel y yo me fui al entrenamiento que tenía para el día siguiente, fui caminando por la calle mientras iba asimilando todo lo que había ocurrido en el día de hoy cuando vi una portada de una revista en la que salía yo ayer por la noche cuando acompañé a Jennifer a su hotel dándola un beso en la mejilla mientras me despedía de ella y abajo ponía un gran tutorial. “¿Halep de nuevo enamorada… pero de una mujer?” Otra de las revistas salía yo en portada y en un recuadro pequeño en la esquina superior la misma foto de ayer por la noche con el tutorial “La número 3 del mundo con un nuevo amor pero esta vez mujer.”

Volví a caminar rumbo del entrenamiento mientras pensaba en todo. Debía dar un paso hacia delante y decir ante los paparazzi que sí, que había encontrado el amor y que estaba feliz, más de lo que nunca lo había estado pero eso sería al finalizar el torneo. Sabía que Jennifer se enteraría de que ya habíamos salido en las portadas así que la llamé.

¿Jennifer?

Halep, hola.

Hola, bueno te llamaba porque ayer unos paparazzi nos tuvieron que hacer unas fotos y hoy en algunas revistas hemos salido.

Ya veo.

¿Estás bien?

Sí, claro que sí y ¿qué vamos a hacer?

He pensado que cuando termine el torneo diré que todos esos rumores son ciertos y que tú eres quien me hace feliz.

¿De veras?

Claro, ya te he dicho que no te iba a negar, bueno te tengo que dejar porque tengo entrenamiento para el partido de mañana.

Está bien, te quiero.

Yo también.

Colgué y me dirigía hacia mi entrenador, estaba segura de esto y por nada del mundo lo iba a tirar todo por la borda. Es mi felicidad y la de Jennifer las que están en juego y no pienso destruirlas por los estúpidos paparazzis.

Capítulo 4: Decisiones

Narrado por Halep

Había llegado a la final de Toronto y no me encontraba muy bien, me sentía mareada, con náuseas y para colmo mi muslo izquierdo me dolía. Este era el último set pero no podía continuar más.

Me retiro, no puedo.

¿De verdad?

Lo siento, el mareo y las náuseas me están matando.

Está bien.

Perdía la final pero pensaba más en el torneo siguiente que era dentro de poco menos de una semana.

Salí de la pista de tenis y allí me esperaba Jennifer.

Hey, dándome un beso. ¿Qué tal te encuentras?

Muy mareada.

Bien si quieres puedo pasar la noche contigo.

¿De veras?

Claro, vamos.

Iba cogida de la mano de Jennifer, sólo quería llegar al hotel y tumbarme en la cama, necesitaba dormir.

Cuando llegamos, me desvestí y me di una ducha.

Gracias por estar conmigo.

No me las des, eres mi novia y me preocupo por ti.

Me metí en la cama al igual hizo Jennifer, noté como me rodeó con sus manos mi cintura y caí en un profundo sueño, estaba demasiado mareada, cansada y dolorida.

A la mañana siguiente me levanté mucho mejor, Jennifer seguía durmiendo y no la quería despertar, se veía bastante hermosa así que me dirigí a la cocina para desayunar algo.

Noté como me daban un beso en el cuello lo que hizo que se me escapara un pequeño gemido.

Buenos días.

Buenos días, ¿cómo te encuentras hoy?

Mucho mejor, necesitaba descansar.

Halep, hoy tengo que regresar a España.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué no me lo dijiste?

Porque ayer estabas muy mal, necesitabas descansar y no era plan para que te lo dijera.

Oh, ¿y qué piensas hacer?

¿A qué te refieres?

A que ¿qué pasa con lo nuestro?

Voy a estar una semana y después volveré, estaré para el siguiente torneo en Cincinnati.

Está bien.

No estés mal, regresaré lo antes posible.

Después de decirme Jennifer que tenía que volver a España me decepcionó bastante pero tenía que regresar a su país así que tenía que aceptarlo.

Llegamos al aeropuerto y me despedí de Jennifer.

Bueno, te echaré de menos. La besé.

Yo también.

Llámame cuando llegues.

Lo haré.

Te quiero.

Yo también.

Se metió en el avión y sólo pude ver como se perdía entre las nubes.

Capítulo 5: Tiempo

Narrado por Jennifer

Había pasado una semana desde que regresé a España y estaba deseando volver a ver a Halep, hoy tocaba vuelo y dentro de unas cuantas horas la vería. Me sentía como un niño con zapatos nuevos.

Llegué al aeropuerto y marqué su número, salía el buzón de voz. Probé de nuevo dos veces más pero lo mismo, seguro estaría haciendo algo.

El avión iba a despegar y antes de entrar le envié un mensaje.

“Hola amor, te he llamado pero no lo cogías supongo que estarás haciendo algo, bueno sólo era para decirte que voy a subir al avión y que te echo mucho de menos, te quiero.”

Lo envié y me metí en el avión.

Narrado por Halep

Había visto las llamadas perdidas de Jennifer y había leído el mensaje, no me apetecía contestar en esta semana han pasado demasiadas cosas de las que me arrepiento, no sé cómo le pude ser infiel, creo que su ausencia me nubló la cabeza y encima no tengo ni idea porqué lo hice, lo que está claro es que debía decírselo, no sería justo el no hacerlo.

Después de unas cuantas horas me llegó el mensaje de que estaban a punto de aterrizar así que fui hacia el aeropuerto para recogerla.

¡Amor!

Hola, la abracé, ¿qué tal estás?

Bien por una parte pero por otra te echaba de menos.

Ah… mmm… Jennifer tengo que contarte algo pero mejor vamos al hotel.

Vale.

En el camino me iba contando lo que hizo en esta semana pero mi cabeza estaba en otro lado. Llegamos al hotel y Jennifer dejó sus cosas en el suelo.

Dime, ¿qué querías decirme?

Lo primero de todo, no ha sido tu culpa sino mía.

Simona, me estás asustando.

Te he sido infiel.

¿Cómo?

Sí pero no hicimos nada, sólo nos besamos y cuando la cosa subió de temperatura paré, no podía.

Ah, eso me deja más tranquila.

Lo siento, no quería, te echaba de menos y no sé…

¡Basta! No quiero escuchar más.

Por favor no te vayas.

Déjame, tengo que ir al hotel donde me hospedaré.

Quédate.

Me quedo porque he firmado un contrato en el cual estoy hasta que se termine el torneo.

La cogí de la mano.

Suéltame.

Jennifer…

Halep, creo que debemos darnos un tiempo, tal vez te forcé a quererme o algo pero me has hecho mucho daño, ahora sólo sé que tus palabras eran vacías, jamás sentiste nada por mí.

No… no… Jennifer… te…

No digas esas palabras, no las sientes. Adiós.

Se fue y yo me quedé mirando a la puerta, mañana tendría el primer partido pero mi cabeza no estaba en él, sólo pensaba lo estúpida que había sido y que había hecho daño a quien quería.

Capítulo 6: Necesidad

Narrado por Jennifer

No me puedo creer lo que está pasando, hace una semana Halep y yo estábamos tan bien y ahora ella me ha sido infiel. No sé cómo me siento, es un batiburrillo de sensaciones, pienso si he hecho yo algo mal o simplemente ocurrió porque tenía que hacerlo.

Lo cierto es que ahora mismo tendré que dejar estos sentimientos de lado ya que soy voluntaria y tengo que ser profesional aunque me cueste.

Entré a la pista de tenis y estaba Halep contra Kerber, me tocaba estar con Kerber primero así que cuando me crucé con Simona simplemente miré al frente a pesar de sentir su mirada cómo me quemaba.

El partido duró casi dos horas y cuando terminó Halep se acercó a mí.
Jennifer…

Enhorabuena por la victoria.

Por favor… no significó nada, de veras.

Ah y esperas que con eso me ponga a dar saltos de alegría.

No, no espero eso. Sólo quiero decirte que tú eres mi necesidad, eres el todo, me he equivocado y asumo mi error.

Hay errores que por mucho tiempo que pase, que por muchos perdones que se pidan simplemente no se pueden curar y este es uno de ellos.

No… te quiero Jennifer… jamás había sentido esto por nadie y sé que no me crees pero sé que estoy en lo cierto.

Bien Halep, te dije antes que nos diéramos un tiempo y eso es lo que quiero en este momento, necesito aclarar mi mente.

Está bien.

Ahora debo irme.

Claro pero ¿podremos quedar algún día?

No lo sé.

Me marché y empecé a llorar, me estaba conteniendo pero ya no podía más, necesitaba desahogarme. La quiero demasiado pero ahora mismo mi corazón está roto y necesita un descanso, tal vez algún día pueda perdonarla pero de momento eso no sucederá.

Capítulo 7: Dos años después

Narrado por Halep

Habían pasado ya dos años desde que Jennifer y yo nos dimos un tiempo, jamás lo había pasado tan mal y necesito que me dé una respuesta, es hora de que pongamos las cartas sobre la mesa porque ya no puedo aguantar más esta ausencia de no saber nada de ella, de ni si quiera saber si sigue pensando en mí o simplemente ya sólo soy parte de su recuerdo o de su olvido.

Todavía tenía su número de teléfono así que lo marqué sin pensar.

¿Diga?

Me quedé en silencio y después de unos segundos contesté.

¿Jennifer?

Halep…

Sí.

Hola.

Hola.

¿Qué tal estás?

¿Bien y tú?

No tan bien.

Ya veo.

Te llamo porque han pasado dos años y necesito que me des una respuesta, no puedo más con este silencio.

¿Qué quieres que te diga?

Si me perdonas o no. Si no es así me iré de tu vida para siempre pero necesito una respuesta.

Estos años han sido muy duros para mí, sinceramente no he dejado de pensar en ti y hay muchos días en los que he pensado en llamarte y decirte que te perdono que todo queda olvidado pero no es así, es demasiado para mí y aunque haya una parte de mí que diga que no te perdone el amor que siento por ti es mucho más fuerte.

Entonces…

Te perdono pero no te prometo nada.

Oh Jennifer, no sabes lo feliz que soy, ya ya lo sé, sólo déjame mostrarte que no te equivocas, déjame arreglar esto.

Está bien.

¿Dónde estás?

En Madrid.

Bien, pues cojo un vuelo y voy.

Pero si son las diez de la noche.

Da igual, convenceré a Jeremy para que me lleve a España.

Muy bien, te espero.

Gracias Jennifer.

No las des, sólo demuéstrame que he tomado la decisión correcta.

Lo haré.

Cuando colgó me puse en marcha y llamé a Jeremy mi piloto personal.

No ha sido difícil convencerle así que me puse rumbo a España.

No tardamos en llegar así que en cuanto aterrizó vi a Jennifer, no pude contenerme y fui corriendo hacia ella. La abracé con todas mis fuerzas y deseaba que no acabara ese momento.

Te he echado tanto de menos.

Yo también.

Vamos, estoy cansada, mañana si quieres hablamos más tranquilamente.

Me parece genial.

Jennifer me llevó a su casa, era bastante acogedora.

Bueno, pues dormiré en el sofá.

No, dormirás conmigo en mi cama, el sofá te hará contracturas y mañana no te podrás ni mover.

Oh, pues me parece genial.

Me metí en la cama con Jennifer, ahora mismo no me creía lo que estaba pasando, disfruté del momento y sabía que haría feliz a Jennifer porque eso era lo que realmente me importaba y quería.

Capítulo 8: Paparazzis

Narrado por Jennifer

Decidí dar una nueva oportunidad a Halep, espero no haberme equivocado.

Me levanté de la cama y la vi durmiendo a mi lado, sonreí y me fui al baño. Hoy saldría a dar una vuelta para despejarme un rato.

Halep, despierta.

Mmmmm. Buenos días.

Buenos días, voy a ir a dar una vuelta.

Si quieres te acompaño.

No, necesito despejar mi mente.

Está bien. (Me fue a dar un beso)

No, todavía es muy pronto.

Entiendo.

Bueno me voy.

Salí de casa y unos cuantos paparazzis comenzaron a hacerme preguntas y fotos.

“¿Halep y tú os habéis reconciliado?” “¿Cómo te enteraste de que te fue infiel?
”¿Fue con un hombre o con una mujer?”

Salí lo más rápido de allí, dejándolos atrás. He de decir que me sigue haciendo daño esas preguntas pero hasta que no pase un tiempo eso no quedará atrás.

Llegué a un campo dónde había un banco y me senté. Me di cuenta de todo lo que había cambiado mi vida, hace dos años yo era una chica normal que estaba terminando sus estudios de veterinaria y que un día le dio por ser voluntaria en un partido de tenis y se enamoró de la tercera mejor tenista del mundo.

De repente algo me sacó de mis pensamientos y me puso en alerta.

Hola Jennifer.

¿Quién eres?

Bueno, mi cámara te sacará de dudas.

Ya veo.

Dime, ¿por qué sigues con Halep?

Déjame en paz.

Oh no. Esto es una exclusiva muy buena, no entiendo cómo siéndote infiel puedes seguir con ella.

Me levanté y le empujé haciendo que cayera al suelo.

Sólo pretendía hablar contigo amistosamente pero ya veo que tú no quieres. 

Mañana saldrás en las portadas diciendo que sigues con ella por su dinero y esas 
cosas.

Yo no he dicho nada.

Ya pero ¿a quién creerán? A ti, una chica desconocida para el mundo que de repente se hace famosa por ser la novia de alguien famoso o a un paparazzi que lleva años en la profesión y que ha recogido confesiones y ha sacado a la luz cientos de secretos de los famosos.

¿Por qué haces esto?

Reputación, fama, ese tipo de cosas que tú también buscabas y ansiabas tener.

Yo nunca he querido esto, pasó porqué tenía que pasar.

Ah y me vas a decir que ahora te arrepientes.

No, no me arrepiento, he conocido a alguien increíble que creí que jamás conocería.

Ya veo, ese alguien que en cuanto te fuiste se divirtió con otra persona que no eras tú.

No podía más y me fui de allí, notaba como empezaba a llorar y mi vista se ponía cada vez más nublosa.

Adiós Jennifer y gracias por la exclusiva.

Escuché sus palabras a lo lejos y cuando llegué a casa Halep me abrazó.

¿Qué te pasa? ¿Te han hecho algo?

Un paparazzi empezó a decir que iba a sacar una exclusiva con algo que yo jamás he dicho ni diré.

¿Qué es lo que va a publicar?

Que yo dije que estaba contigo sólo por la fama, el dinero y esas cosas.

Ah, dios.

Eso no es así, te quiero Halep.

Lo sé, lo sé. Bien haremos una cosa, convocaré una rueda de prensa urgente esta tarde para desmentir todos esos rumores ¿de acuerdo?

Sí.

Bien, tú no te preocupes de nada, todo va a salir bien.

De repente la besé, se sentía tan bien, era algo que necesitaba y por fin me volvía a sentir protegida en sus brazos.

Capítulo 9: Rueda de prensa inesperada

Narrado por Halep

Esta tarde iba a aclarar todo lo que sucedió esta mañana con ese paparazzi que se las dio de listo con Jennifer.

Me metí en el coche dónde me llevarían al plató para realizar la rueda de prensa, no tardamos mucho ya que tampoco estaba demasiado lejos.

Me bajé del coche y entré a la sala de prensa dónde daría la rueda de prensa.

Buenas tardes, os he convocado aquí para desmentir unas informaciones que mañana saldrán por parte de un paparazzi en las cuales, mi novia Jennifer sale diciendo que está conmigo sólo por el dinero y la fama cosa que es totalmente incierta, quiero decir ante estas cámaras que hace dos años cometí un gravísimo error del cual siempre estaré totalmente arrepentida y que siempre será una carga para mí. Ahora mismo tanto Jennifer como yo estamos bien y queremos que se nos deje en paz, basta ya de falsas especulaciones y exclusivas que lo único a lo que llevan es a hacer daño por eso hago hincapié una vez más que ahora mismo soy una de las mujeres más afortunadas del mundo por tener a alguien como Jennifer a mi lado y a quien le tengo que dar explicaciones es a ella no a vosotros, por eso pido que antes de sacar conclusiones que se verifique esa información. Por mi parte no tengo que decir nada más, gracias por estar presentes en esta rueda de prensa, buenas tardes.

Me levanté de la silla y los flashes empezaron a retumbar en mi cabeza al igual que las preguntas que iban haciendo. No contesté a ninguna ya que lo había dejado todo claro en la rueda de prensa que acababa de dar.

Se acabó Jennifer. La besé.

Muchas gracias, todo lo que has dicho ha sido increíble.

Te dije que lo resolvería, ahora volvamos.

Espera.

Dime.

Mañana tendrás que irte a Francia para comenzar el último torneo del año, ¿verdad?

Sí.

Déjame ir contigo.

No tienes porqué pedírmelo, sabes que puedes acompañarme a todos los lados, además a mí me gusta que lo hagas.

Me refiero a que quiero ir contigo, no como novia, sino como tu mujer.

¿Quieres que nos comprometamos?

Sí, quiero que me lo pidas.

Eh… ah… es que a mí no se me da muy bien eso de los sentimientos.

Vamos, no es tan difícil, (me sonrió)

Está bien. (Aclarándome la garganta) Jennifer, ¿querrías casarte conmigo?

Claro que sí.

Entonces nos besamos y entre beso y beso yo no paraba de sonreír. Después nos dirigimos a casa de Jennifer para hacer las maletas y poner rumbo a Francia.

Capítulo 10: Luna de miel imprevista

Narrado por Halep

Hoy era mi debut en el torneo de París y después de unas semanas intensas estaba más que preparada para afrontarlo.

El partido duró poco más de una hora y después me fui a vestuarios para cambiarme y salir por la noche con Jennifer aunque la verdad que no tenía mucho tiempo para pasar con ella.

Oye, ¿dónde me llevas?

Bueno como no puedo pasar mucho rato contigo por lo del torneo pues he decidido que esta noche sólo sea para nosotras dos y he reservado esta habitación de hotel para ti y para mí.

Es precioso.

Sé que te gustan este tipo de cosas.

Me encanta.

Vamos a sentarnos que se enfriará la comida.

Pasamos una velada bastante tranquila hablando de nuestras cosas y de los planes de futuro que íbamos haciendo y dónde queríamos ir cuando la temporada terminara.

Buff estoy llena.

Pues todavía queda el postre.

¿El postre?

Sí.

Me puse detrás suya y empecé a dejar un reguero de besos en su cuello, después fui bajando por su espalda desnuda, cuando llegué a la cremallera de su vestido la bajé despacio haciendo que se impacientara un poco.

Halep…

Shhh… es nuestra noche.

Luego la llevé hacia la cama y me puse encima suyo besando cada pecho, cada parte de su cuerpo. Sabía cuánto deseaba entregarme a Jennifer pero quería hacerlo despacio, provocando el mayor placer posible tanto en ella como en mí.

Jennifer se retorcía a cada caricia y beso que le daba lo que me excitaba cada vez más y cuando supe que estaba preparada introduje dos dedos suavemente en ella a lo que dejó salir un gemido sordo. Primero fui despacio para que se acostumbrara y después de un rato conseguimos un baile perfecto. Al final caímos rendidas al placer y a la noche.

Simona… ha… sido… increíble.

Ha… sido… perfecto.

Después de recobrar el aliento me senté en la cama.

Este fue mi regalo de luna de miel.

¿Luna de miel?

Sí, prácticamente estamos casadas así que como en todo matrimonio teníamos que tener luna de miel.

Pues ha sido una luna de miel improvisada más que perfecta.

Me alegra que te haya gustado y bueno ahora habrá que dormir porque mañana tengo partido y no quiero salir a la pista como un zombie porque mi mujercita me ha tenido haciendo ejercicio físico extra. (Me puse a reír)

Es verdad, vamos a dormir.

Apagamos las luces de la habitación y rápidamente caímos en un sueño profundo, había sido un día más que perfecto ya que por fin me había entregado a Jennifer y ella también lo había hecho conmigo.

 Capítulo 11: Realidad

Narrado por Jennifer

Durante todo este tiempo lo he estado pensando mucho y siento que Halep y yo cada vez nos distanciamos más. Ella tiene que estar viajando y jugando partidos casi todos los días y no tenemos mucho tiempo para nosotras lo que ha provocado que la relación se enfríe.

Hola Jennifer.

Hola Simona, tengo que hablar contigo.

Bien, pues dispara.

Hace ya un tiempo que noto como si cada vez nos distanciáramos más y ya sé que tienes que estar continuamente jugando partidos y esas cosas. Me encantaría pasar más rato contigo pero tiempo es lo que no hay.

¿Qué quieres decir con todo esto Jennifer?

Pues que no sé si es buena idea seguir con esto.

Ah, era eso… bueno no sé qué decirte. Este es mi trabajo y siento que no pueda darte más de mí, que no pueda estar cada minuto, segundo contigo. Ojalá pudiera cambiar las cosas pero no puedo. Si tenemos que separar nuestros caminos para que puedas estar con alguien que sí te pueda dar todo eso y más, entonces hagámoslo pero yo siempre te querré.

Lo siento Halep, de verdad que lo siento.

No hace falta que te disculpes, a veces lo que te da el deporte o cualquier otra cosa luego también te lo quita y a mí en este caso me ha quitado lo que más quería. Sé feliz Jennifer.

Tú también Halep.

Nos abrazamos y recogí mis cosas, comenzaba a llorar ya que todo lo que había pasado con ella, todos los momentos vividos ahora sólo serían parte de mis recuerdos pero hay veces que en la vida tienes que tomar decisiones y por mucho que nos cueste afrontar la realidad debemos hacerlo ya que si al final nos acabamos aferrando a algo después a la larga puede pasarnos factura.

Salí de casa y puse rumbo hacia el aeropuerto dónde me llevaría de nuevo a España.

Capítulo 12: El reencuentro

Narrado por Halep

Ya hacía casi nueve años desde que Jennifer y yo nos separamos. Decidimos hacerlo porque yo no podía darle todo lo que merecía. Me imagino que habrá rehecho su vida, yo de momento estoy bien como estoy ya que no quiero que me vuelva a pasar lo mismo que con Jennifer.

Hoy iría a España a verla ya que a pesar de todo seguimos siendo amigas.

El avión aterrizó y allí estaba ella con un pequeño niño que iba de la mano suya, me imagino que sería su hijo.

Hola Jennifer.

Hola Simona.

Nos abrazamos.

¿Y este niño tan guapo quién es?

Es Jonathan, mi hijo.

Hola Jonathan, choca esos cinco.

El niño me miró y me los chocó.

Muy bien.

Bueno y ¿qué tal todo?

Bien, la verdad que bien. Ahora mismo estoy saliendo con Sara, una amiga de la infancia.

Ya veo y además también veo que estáis comprometidas.

Sí, así es, me lo pidió hace poco más de tres meses.

Hubo un pequeño silencio incómodo.

¿Y tú qué tal?

Eh… buff… bueno yo no estoy con nadie. Prefiero estar sola así me puedo centrar más en mi carrera, ya habrá tiempo de relaciones y esas cosas.

Ah, eso está bien. Si quieres puedes venir a cenar esta noche a casa.

Eh… claro, allí estaré.

Perfecto, toma esta es mi dirección.

Bien.

¿A las ocho te viene bien?

Sí, a las ocho perfecto.

Pues entonces hasta la noche.

Hasta la noche.

Di adiós a Halep, Jonathan.

A-diós.

Adiós, campeón. (Le toqué la cabeza en un gesto cariñoso)

Jennifer se fue y me quedé mirando el papel dónde ponía su dirección. Había sido un reencuentro bastante extraño pero era normal, habían pasado casi nueve años desde la última vez que nos vimos.

Me fui a un hotel para reservar habitación para una noche. No sé si había sido buena idea aceptar ir a cenar pero lo hecho, hecho estaba.

Capítulo 13: La cena

Narrado por Jennifer

Halep estaría a punto de llegar, así que arreglé un poco la mesa y puse los platos. El timbre comenzó a sonar y le dije a Sara que abriera la puerta.

¿Halep?

Eh sí, ¿eres Sara, no?

Sí, pasa.

Os he traído unos pasteles.

Oh, no hacía falta pero gracias.

Hola Jennifer.

Hola Halep.

Hola pequeñajo.

Bueno Simona, ve sentándote a la mesa que ya está todo preparado.

Si quieres os ayudo.

No hace falta, sólo hay que traer el estofado.

De acuerdo.

La velada fue pasando de lo más normal y eso me tranquilizaba, esperaba que fuera un poco más incómodo pero gracias a dios no fue así.

Y dime Simona, ¿dónde os conocisteis Jennifer y tú?

Miré a Halep instintivamente y ella hizo lo mismo.

Fue en un partido en Toronto, ella estaba de voluntaria y le tocó en primera estancia estar conmigo. Cuando fue a abrir el paraguas y se le cayó haciendo que sin querer diera a la silla dónde estaba yo, después se le cayó el colgante y me lo guardé en mi bolsa hasta que finalizara el partido para poder devolvérselo y eso hice, al término del mismo me dirigí hacia ella, se lo di y sucedió.

¿Qué sucedió?

Que me enamoré.

Hubo un silencio incómodo hasta que decidí cortarlo.

Bueno ¿quién quiere pasteles?

Yo-quie-ro.

El pequeño Jonathan quiere, ¿vosotras también?

Sí, claro.

Después de comernos los pasteles, Simona tenía que irse.

Se ha hecho un poco tarde y mañana a primera hora tengo que volver a Rumanía para prepararme para el siguiente torneo.

Te acompaño a la puerta.

No hace falta, muchas gracias por la cena y encantada de conocerte Sara.

Igualmente Halep.

Cuando iba a salir por la puerta me acerqué a ella.

Oye Simona, siento lo de Sara si te ha incomodado o algo.

No, no, qué va. Fue bonito volver a recordar viejos tiempos.

Nos quedamos mirándonos.

En fin, me voy y gracias de nuevo por la cena.

Adiós Halep y de nada.

Cuando cerré la puerta me quedé pensando en todo lo que había ocurrido y he de 
decir que siempre seguiré sintiendo algo por Simona y sus palabras esta noche lo reafirmaron aún más.

Capítulo 14: Final

Narrado por Halep

Nunca me llegaré a olvidar de Jennifer, siempre tendrá un lugar importante en mí. Quién me iba a decir a mí que un día de partido como otro cualquiera me enamoraría perdidamente. Ahora ella tiene una familia y es feliz de verdad.

No pude darle todo de mí debido a que prioricé mi carrera de tenis antes que la relación que tenía con ella y ahora ha llegado la hora de que me retire y de que por fin pueda tener una vida sentimental estable.

Siempre hice lo que quería que era ser jugadora de tenis y lo conseguí, fui la segunda mejor jugadora del mundo hasta quedarme en el tercer puesto. He ganado y perdido títulos, fama, reputación, dinero pero eso no es nada cuando te falta lo más importante que es el amor.

Ahora a mis 45 años pienso en disfrutar la vida y en enamorarme porque nunca es tarde para el amor.

Narrado por Jennifer

Para mí uno de los mejores momentos de mi vida fue cuando conocí a Halep, descubrí nuevas sensaciones, nuevos mundos pero ahora es parte de mi pasado, siempre la querré y también será parte de mí pero ahora mi vida está con Sara y mis dos hijos. Tal vez cuesta tomar decisiones pero esas decisiones son necesarias para poder seguir adelante y al principio fue muy duro separarme de Halep hasta que entendí que era el camino correcto. 

Espero y deseo que encuentre a ese alguien por la que merece la pena hacer locuras, por la que estás dispuesto a darlo todo porque se merece ser feliz y sé que algún día encontrará esa persona especial porque todos tenemos en esta vida ese alma gemela esperando a reencontrarse con su otra mitad para volver a ser uno y ser realmente feliz porque la felicidad está donde menos esperas.