Ayer caminaba en la noche sola pensando en cómo sería mi
amor verdadero entonces me senté en un banco y empecé a llorar porque mi otra
mitad estaba a miles de km de distancia y era muy complicado que se fijara en
mí, porque era una persona como otra cualquiera pero de repente sentí que
alguien se acercaba no le di importancia y seguí sumergida en mis pensamientos,
en mi nostalgia, en mi tristeza…
Más tarde te sentaste a mi lado no lo dudaste y me hablaste
sin pensarlo, me dijiste que si de verdad amas a alguien por mucha distancia
que haya entre esas dos personas el destino hará lo que sea para que se
encuentren, solo si ese amor que sientes es verdadero, entonces te miré y tú
hiciste lo mismo no podía creérmelo estabas sentado a mi lado, mirándome como
nadie jamás lo había hecho y te contesté:
Entonces esto que acaba de ocurrir es porque el destino nos
ha unido, es porque…
Tú me pusiste tu dedo índice en mis labios y dijiste:
Es porque el amor que sentimos tú y yo es más fuerte que un
mar embravecido, es porque las otras mitades de nuestras almas se necesitan
como el día y la noche… es porque nuestros corazones necesitan del otro para
seguir latiendo…
Después de estas palabras nos fundimos en un mágico beso y
me di cuenta que valió la pena luchar por mantener viva la llama de este amor y
de que jamás perdí la esperanza de poder sentirte entre mis brazos, de poder
sentir el calor de tu cuerpo y de escuchar tu voz…
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