#Aviso: Los personajes que aquí se muestran no me pertenecen, son propiedad de Shonda Rhimes.
Capítulo 1: Mi primer día
Capítulo 1: Mi primer día
Narrado por Callie
Hoy era mi primer
día en el Hospital Seattle Grace, después de mudarme a Seattle por motivos personales,
empezaba una nueva vida lejos de aquellos problemas que me tuvieron más fuera
que dentro de este mundo.
Hola, me llamo Bailey.
Tendiéndome la mano.
Hola, yo Callie Torres.
Bien, eres la nueva
en Orto, ¿no?
Sí.
Pues aquí está tu
primer caso. Me dio el historial del paciente.
Me dirigí a
cortinas dónde se encontraba un chaval joven, de unos 16 años. Junto a él estaba
su madre y al lado haciéndole una
exploración una médica, rubia, de ojos azules y una sonrisa perfecta.
Hola, soy Callie
Torres. Tendí mi mano a la madre y después a la médica.
Hola, yo me llamo
Arizona Robbins, soy de pediatría.
(Arizona Robbins)
pensé.
Ah, encantada.
Bueno aquí tenemos
a un chico de 16 años que se calló del patín, creo que tiene roto un dedo pero
tú eres la especialista así que juzga tú misma. Me dio un cariñoso golpecito en
el brazo y me quedé embobada viendo cómo desaparecía por el pasillo dando
pequeños saltitos. Qué mujer tan encantadora.
En fin Ted, vamos a
echar un vistazo a ese dedo ¿vale?
Vale.
Dime, ¿te duele
aquí?
¡Ahh! Sí, sí,
bastante.
Bien, en efecto,
creo que tienes fracturado el dedo. Ahora voy a hacerte una radiografía para
ver el alcance y después decidiré si hay que operarte o simplemente ponerte una
escayola.
Está bien.
Cuando terminé de
hacerle la radiografía a Ted, le comuniqué que habría que operarlo ya que le
tendría que meter unos tornillos y fijar bien ese hueso fracturado para una
correcta cicatrización, posteriormente tendría que hacer rehabilitación para
recuperar gran parte de la movilidad de ese dedo.
Terminé mi turno y
estaba cansada, me disponía a salir del hospital cuando Arizona, la médica pediátrica
me agarró del brazo.
Hey Calliope,
espera.
Ah, hola Arizona.
Me puse un poco nerviosa.
¿Qué te parece si
vamos a un bar que está cerca de aquí? Así te familiarizas con el ambiente.
Me parece una idea
estupenda.
Vamos pues.
Llegamos al bar y
estaba medio lleno, cogimos un sitio en la barra y pedimos nuestras bebidas.
Y bien Calliope,
¿qué te ha traído a Seattle?
Bueno, mmmm, problemas
personales.
Oh, lo siento.
No tranquila.
Necesitaba cambiar de aires y este era el momento. ¿Y tú, llevas mucho aquí?
No tanto, sólo un
par de años. Antes vivía en Londres pero como soy culo de mal asiento pues me
dije que era hora de cambiar y me trasladé aquí.
O sea que eres una
aventurera.
Sí, así es.
La noche fue
pasando y me sentía muy cómoda con Arizona, era una chica bastante risueña,
alegre, tranquila. Era increíble.
Está bien Calliope,
hora de ir a casa.
Sí, creo que se ha
hecho tarde.
Te acompaño.
No hace falta.
Claro que sí, no
voy a dejar sola a mi cita.
¿Cita?
Sí, te invité a tomar
algo a un bar, técnicamente es como una cita aunque aquí no haya velas, ni
cena, ni música, es más informal pero sí se da un aire a una cita.
Comencé a reír, era
muy impredecible.
Entonces en ese
caso, dejaré que me lleves a casa como un buen caballero.
Pues tú primero Calliope.
Salimos del bar y
nos dirigimos a mi apartamento, el camino se me hizo corto, quería pasar más
rato con Arizona pero ya era tarde.
Llegamos.
¿Es aquí?
Sí, aquí es.
Es bastante
acogedor.
Nos quedamos
mirando hasta que Arizona pronunció palabra.
Emm, bueno es hora
de que me vaya, ya es tarde.
Sí, mañana hay que
madrugar. Gracias por esta noche.
No me las des
Calliope, hasta mañana. Me dio un beso en la mejilla y me sonrojé.
Hasta mañana
Arizona.
Cuando la puerta se
cerró me toqué la mejilla dónde me había besado Arizona. Me dirigí a la cama y
caí rendida al sueño, me parece que esto de venir a Seattle había sido una gran
idea.
Capítulo 2: Sentimientos.
Narrado por Callie
Ayer pasé un día
fantástico, todos los compañeros son muy amables y encima conocí a una chica
fantástica llamada Arizona que me cautivó desde el primer momento que me miró a
los ojos. Espero encontrármela otra vez.
Buenos días
Meredith.
Buenos días Callie.
Parece que has
pasado una buena noche.
Eh, ah, sí la
verdad que pasé un buen día, Arizona es increíble.
Arizona y tú…
No, no, que va.
Solo salimos en plan amigas, para ir conociendo el lugar.
Bueno, no tienes
que dar explicaciones, tus ojos y sonrisa cuando pronuncias su nombre lo dicen
todo.
Meredith se fue por
el pasillo y me hizo pensar, sí que era cierto que me encantaba pasar el rato
con Arizona y además también pienso que puede que esté empezando a florecer
algo en mi interior. No soy de las que creen en el amor a primera vista pero tal
vez empiece a creer. En fin iré poco a poco a ver cómo van surgiendo las cosas
y después ya se verá.
De repente una voz
muy familiar me sacó de mis pensamientos.
Calliope Iphigenia Torres.
Susurró alguien en mi oído lo que me hizo estremecer.
¿Arizona?
En efecto, te he
estado buscando pero no te he encontrado así que he preguntado a Meredith quien
me ha dicho que te ha visto y además bastante feliz, ¿a qué se debe? O ¿a quién
se debe? Dijo poniendo voz de pícara.
Oh, ¿Meredith te ha
dicho eso?
Sí y en efecto te
veo muy feliz.
Bueno, tal vez
anoche me lo pasé muy bien con una persona bastante guapa, risueña y aventurera.
¿A sí? ¿Puedo saber
quién es esa afortunada o afortunado?
Mmmmm, no.
Cuando iba a
contestar las puertas del hospital se abrieron, una mujer entró con un bebé en
brazos parecía hipotérmico así que Arizona y yo nos acercamos corriendo.
¿Qué ha pasado? ¿Es
su hijo?
No, no, lo encontré
en un cubo de basura, entre los cartones.
Bien, déjemelo. Avisen
a Karev, rápido.
Arizona se alejó
corriendo con el bebé en brazos y yo seguí mi turno atendiendo a los pacientes
que iban llegando.
* * *
Mi turno había
terminado y estaba agotada así que me metí en una de las habitaciones de
descanso.
No pasaron ni diez
minutos cuando me quedé dormida pero sentí cómo alguien se acomodaba a mi lado,
me di la vuelta y vi que era Arizona.
¿Arizona?
Hola Calliope. De
nuevo me volvía a desarmar con esa sonrisa perfecta y esos ojos azules tan
profundos.
Quería descansar un
rato antes de irme a casa, estoy reventada.
Yo también.
¿Qué tal está el
bebé?
Bien, pudimos
salvarle gracias a la mujer que le trajo. Si hubiera estado unos minutos más a
la intemperie no habría sobrevivido.
Gracias a Dios.
SÍ. Oye Calliope,
tienes que contarme algo.
Mmmm, ¿sí?
Sí, ¿quién ese
afortunado o afortunada que te tiene tan feliz?
Ah, bueno… es una
mujer.
Bien, bien.
Tiene el pelo
rubio, ojos azules y…
¿Y?
De repente la miré
y sin pensarlo la besé. Pronto correspondió el beso y se puso encima de mí. Nos
separamos para coger aire.
Calliope…
Arizona…
Cuando íbamos a
seguir el busca de Arizona comenzó a sonar.
Agg. Tengo que
irme.
Sí claro.
Antes de salir por
la puerta se giró y me dio un beso, después se fue y yo me quedé tumbada en la
cama de aquella sala de descanso con una sonrisa enorme en la cara, ahora mismo
parecía una adolescente enamorada con todas esas mariposas en el estómago,
bueno con todo ese zoológico dentro de mí.
Capítulo 3: Traición
Narrado por Callie
Hoy ha hecho un año
desde que empecé a salir con Arizona. Es increíble el haber podido encontrar a
alguien como ella en un período tan corto de tiempo. Tal vez nuestros caminos estaban
destinados a cruzarse y a unirse.
Hoy es mi día libre
así que prepararé una escapada con Arizona, sé que no le gusta acampar así que pasaremos
el fin de semana en una casa rural, llamé a su teléfono pero estaba apagado, seguro
que tenía bastante trabajo.
Narrado por Arizona
Greta, esto no se
va a volver a repetir.
Vamos Arizona, si
te gustó.
Y qué. Tengo novia
y me quiere.
¿Y tú la quieres a
ella?
Sí y demasiado.
Pues no lo parecía,
podías haberme parado pero no lo hiciste.
Me voy Greta, esto
no volverá a pasar.
Eso deberías
decírtelo a ti.
Salí de la
habitación de descanso con un severo portazo. ¿Qué mierdas había hecho? Yo
quiero a Callie, no entiendo cómo se me pudo ir de las manos. Ahora mismo no sé
qué hacer si decírselo o hacer cómo si no hubiera pasado nada.
Narrado por Callie
Ya tenía todo
preparado, había reservado la casa rural dónde nos alojaríamos durante el fin
de semana. Volveré a llamarla.
¿Calliope?
Arizona, hola.
Ho… hola.
¿Pasa algo?
No, no, qué va. Es
que estoy cansada.
Oh, me imaginaba
que llevabas todo el día trabajando.
Sí, bueno… ha sido
algo ajetreado sí.
Bueno, pues tengo
una sorpresa para ti.
¿A sí? Qué bien,
bueno luego me cuentas, ahora tengo que atender a dos pacientes más que han
venido.
Ah, ok. Adiós
Arizona.
Adiós Calliope.
Arizona, espera.
Dime…
Te quiero.
Yo también.
Colgó y me quedé
mirando al móvil. Algo le pasaba a Arizona, estaba muy rara y tengo un mal
presentimiento. Iré al Seattle Grace a pesar de que hoy es mi día libre, hay
algo aquí que no me cuadra, espero estar equivocada.
Cuando llegué
busqué a Arizona pero no la encontraba así que me dirigí a pediatría seguro que
estaba allí, pregunté a las enfermeras que allí se encontraban.
Hola, ¿has visto a
Arizona Robbins?
No, la verdad que
no ha pasado por aquí en todo el día ya que no nos han llegado nuevos pacientes
y de los que están se encarga Álex Karev.
Las palabras de
aquella enfermera me desconcertaron, Arizona me dijo que había estado todo el
día trabajando y que le habían llegado dos pacientes nuevos. Esto no me gusta.
Ah, gracias.
Salí de pediatría,
me sentía enfadada y frustrada. Cuando giré la esquina escuché una voz muy
familiar así que me acerqué a la puerta de dónde procedía aquella voz.
(Detrás de la puerta)
Greta, esto se ha
acabado, ya te lo he dicho esta mañana. Estoy con Callie, ella es mi novia y no
se merece que la haga esto.
Vamos Arizona, no
me vengas con esas de que la quieres, deberías haberlo pensado antes de
acostarte conmigo.
¡Basta, ya basta
Greta! No quiero que te acerques a mí, ni que nos veamos, se acabó.
Está bien Arizona,
si lo quieres así, así será pero recuerda aclara tus sentimientos porque no
creo que todo eso que dices que quieres a Callie se vea reflejado ya que te
acostaste conmigo y alguien que quiere a otra nunca es infiel. Piensa sobre tus
sentimientos.
Escuché toda la
conversación entre Arizona y esa tal Greta. Me fui corriendo al departamento,
mientras notaba que las lágrimas vagaban libremente por mis mejillas. Arizona
me había sido infiel, ella a quien le confíe todo, le di todo de mí y pensé que
por fin había encontrado esa alma gemela que todo el mundo tiene y ahora todo
eso se desvanecía como si fuera un castillo de naipes, ya no quedaba nada
dentro de mí, sólo rabia, decepción, frustración y sobre todo dolor.
Llegué al departamento
y anulé la reserva que tenía hecha con los de la casa rural, esperaría a que
viniera Arizona, no quería irme sin decirla unas cuantas cosas.
La puerta se abrió
y allí estaba ella.
Calliope, ya he
llegado.
¿Te piensas que no
me iba a enterar de que me estabas siendo infiel?
¿Qué estás diciendo
Calliope?
Bien lo sabes,
¿desde cuando estás con esa tal Greta?
No, espera Callie,
fue todo un error, no tuve que hacerlo.
¡Contéstame! ¡Desde
cuando!
Sólo fue ayer por
la noche, fue una tontería, no siento nada por ella, te quiero a ti.
¡Cállate, no quiero
escucharte más! Se acabó Arizona, fuera de mi departamento.
Ca…
¡Fuera de mi
departamento!
Cogió sus cosas y
salió, cuando se fue rompí a llorar y todo a mi alrededor se desvaneció. ¿Por
qué me pasaba esto a mí? ¿Tal vez hay personas que no están destinadas para ser
amadas? Ahora mismo ya no sabía qué pensar.
Capítulo 4: ¿Segunda oportunidad?
Narrado por Arizona
Habían pasado ya
cinco meses desde que Callie y yo habíamos roto. Cometí un error del cual nunca
me podré perdonar y dudo mucho que Callie vaya a hacerlo.
Hola Meredith.
Hola Arizona, ¿qué
tal te va con Callie?
Ni nos miramos,
cometí un error y he aprendido de ello, han pasado cinco meses de eso.
Arizona Callie te
quería mucho, eras su yo interno y para ella esto ha sido un batacazo. Dale más
tiempo.
Ya… sí haré eso.
Caminaba por el
pasillo cuando vi a Callie rellenando unos informes así que me acerqué a ella.
Hola Calliope.
Lárgate.
Vamos tenemos que
hablar, han pasado cinco meses de aquello.
Ah, ¿y lo dices
así? Han pasado cinco meses de mi calvario, de llorar día sí y día también, de
preguntarme el por qué me pasaba a mí esto. Cinco meses serán cortos para ti
pero para mí han sido un auténtico infierno así que tú y yo no tenemos nada de qué
hablar.
Callie, vamos ya sé
que lo que hice estuvo mal, fue rastrero y vergonzoso, nunca quise hacerte
daño.
Pues me hiciste más
que daño.
Lo sé… déjame
demostrarte que he cambiado, que eso no va a volver a pasar. Por favor.
Arizona, no tengo
nada que decirte, déjame en paz.
Callie se fue y yo
no paro de sentirme una estúpida que no supo cuidar lo que tenía por una simple
noche de sexo, ahora pienso que Callie y yo no tenemos arreglo.
Narrado por Callie
Arizona se acercó
para hablar conmigo y decirme lo arrepentida que estaba, se creé que por eso la
voy a perdonar, después de una infidelidad es muy difícil volver a confiar en
la persona de nuevo. Necesito más tiempo.
Hasta mañana Bailey.
Hasta mañana
Callie.
Salí del hospital e
iba caminando por la calle cuando vi a Arizona sentada en un banco. Me acerqué
ya que a pesar de todo lo que pasó me sigue importando lo que le ocurra.
Arizona, ¿qué haces
ahí sentada? Hace demasiado frío para que estés aquí.
Hola Calliope,
bueno no tengo a dónde ir. La casa de Alex está repleta, luego en la de
Meredith tienen a Zola, Bailey y Derek. Alquilaré una caravana pero hasta que
me la den pueden pasar días.
Me senté a su lado.
Bueno, puedes
quedarte a dormir en mi departamento pero cuando tengas la caravana tendrás que
irte.
¿De verdad?
Sí, ahora andando.
Nos fuimos al
departamento, el silencio que había entre las dos era bastante incómodo pero es
que a mí no me salía ningún tema de conversación. Cuando llegamos, Arizona dejó
su maleta en la habitación de huéspedes y yo me metí en la principal para
cambiarme.
Arizona ya está la
cena, ¿Arizona?
Me dirigí a la
habitación y vi que estaba llorando, tenía entre sus manos una foto en la que
salíamos las dos después de nuestra visita al parque de atracciones.
Arizona, ¿estás
bien?
No Calliope. Se
levantó.
Ya veo.
Te quiero, joder te
quiero. Cometí un error imperdonable el cual estaré cargando con ello hasta el
día en que me muera pero lo que siento por ti va más allá de todo, déjame
demostrártelo, tú eres quien le da sentido a todo, desde aquel día que mi
mirada se cruzó con la tuya supe que había encontrado aquello por lo que me
pasé todo una vida buscándolo. Ahora lo he tirado todo por la borda y no me
perdono por ello, el único consuelo es que me perdones, sé que no me lo merezco
pero por favor, por favor lo daré todo por esto, lo daré todo por ti. Te
necesito.
Todas aquellas
palabras dichas por Arizona hicieron que todo mi interior se removiera, sé que
estaba siendo sincera, todos cometemos errores y creo que ella ya ha pagado por
lo que hizo. Ha llegado el momento de pasar de página.
Está bien Arizona,
te daré otra oportunidad pero va a ser difícil que las cosas vuelvan a ser como
antes.
Arizona se acercó a
mí para besarme pero yo me aparté, todavía no estoy preparada para ello.
No, poco a poco, no
es el momento.
Está bien.
Salimos de la habitación
y nos pusimos cenar. Terminamos y antes de entrar a la habitación, Arizona me
cogió del brazo.
Calliope.
¿Mmm?
Gracias.
¿Por qué?
Por darme una
segunda oportunidad.
No tienes que
dármelas, sólo demuéstrame que no me he equivocado. Hasta mañana Arizona.
Hasta mañana
Calliope.
Me metí en la cama
y pensé en todo lo que había ocurrido espero que haya tomado la opción
correcta, quiero a Arizona pero tendrá que hacer mucho para que vuelva a
confiar en ella.
Capítulo 5: La sorpresa
Narrado por Callie
Después de lo que
ocurrió entre Arizona y yo ahora las cosas nos van bastante bien. He de decir
que Arizona se está esforzando bastante para que todo vuelva a la normalidad.
Mark, ¿qué tal
estás?
Bueno ahí voy, hoy
tengo guardia y no puedo estar con Lexie pero es lo que hay, ¿y tú qué tal con
Arizona?
Bien, la verdad que
bien. Lo que pasó fue un bache que ahora está prácticamente superado, esperemos
que siga todo como hasta ahora.
Claro que sí, me
marcho Callie.
Adiós Mark.
Seguí rellenando
los informes que me quedaban y por fin podía irme a casa. Estaba agotada, había
sido un día ajetreado mientras tanto Arizona se había quedado en casa ya que
tenía el día libre. Terminé, los
archivé y guardé en sus correspondientes carpetas. Cogí mi chaqueta y salí, no
tardé mucho en llegar a casa.
Arizona, ya he
llegado.
Hola Calliope. Dijo
dándome un beso en los labios.
¿Y este
recibimiento?
Te he preparado una
sorpresa, ven a la habitación.
Está bien.
Me dirigí a la
habitación y en la cama se encontraban unos bombones con letras.
Es precioso
Arizona.
Sí pero junta los
bombones para crear la palabra que se esconde, ¿qué pone?
¿Quieres casarte
conmigo?
Exacto.
¿Es en serio?
Sí, me aburría la
idea de pedírtelo a la manera tradicional con el anillo y esas cosas así que
encargué estos bombones especiales con letras. No tienes que contestar ahora.
Oh Dios mío,
Arizona. Sí quiero casarme contigo.
¿Sí? ¿En serio?
Sí, sí, sí.
Me abalancé sobre
ella y empezamos a besarnos pero antes de que empezara a subir la temperatura
dejé los bombones en un lado y seguimos con lo empezado.
Oh Calliope…
Shhh… hoy es
nuestra noche.
Empecé quitando la
blusa de Arizona dejando un reguero de besos en su piel desnuda, luego seguí
con sus pantalones. Me paré en su cremallera para luego subir y concentrarme en
su cuello.
Eres preciosa
Arizona.
Susurraba en su
oído lo que hacía que se excitara cada vez, volví a bajar y esta vez sí le
quité los pantalones y subí hasta sus muslos, se estremecía a cada contacto de
mi boca con su cuerpo semidesnudo, entonces puse atención a uno de sus pechos y
un gemido salió de su boca. Cuando di por satisfecho mi pequeña tortura bajé
hasta su centro que ya requería atención y lentamente introduje dos dedos en
ella lo que provocó un gran gemido sordo en ella así que conseguimos un baile
perfecto y cuando iba a llegar al clímax subí de nuevo besándola hasta que
caímos rendidas al placer.
Calliope… ha… sido…increíble.
Sí la verdad que
sí.
Te quiero Arizona.
Yo también.
No tardamos mucho
en caer rendidas al sueño, no me podía creer que iba a ser la mujer de Arizona,
al fin las cosas volvían a su lugar y estaba convencida de que esta vez sí
sería de verdad.
Capítulo 6: La boda
Narrado por Arizona
Había llegado el
día y estaba nerviosa por fin me iba a casar con la persona que tanto soñé y
tanto añoré encontrar.
Vamos Meredith.
Ya voy, estaba
terminando de vestir a Zola y Bailey. Estás guapísima Arizona.
Gracias, tú también
lo estás, vamos que el chófer está esperando.
Nos metimos en el
coche y el trayecto hacia el altar se me hizo muy largo, cuando llegamos todos
estaban en sus sitios y Callie ya se encontraba en el altar. En ese momento, mi
padre me cogió del brazo para llevarme con la persona que compartiría el resto
de mis días.
Está preciosa hija.
Muchas gracias
papá.
Todos miraban
asombrados y hacían fotos. Callie guardaba la compostura para no llorar, ella
sí que estaba hermosa.
Aquí está Callie,
cuídala.
Descuide, siempre
será así.
Callie me cogió la
mano y me dijo te quiero. Las damas de honor estaban a la izquierda, Meredith
casi lloraba, Yang a su lado le daba pañuelos, mientras Lexie ya se le había
ido todo el rímel y el maquillaje.
Bien vamos a
proceder a este casamiento.
Calliope Torres, ¿quieres
a Arizona Robbins en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la
pobreza, cada segundo, minuto de tu vida hasta que la muerte os separe?
Sí quiero.
Arizona Robbins, ¿quieres
a Calliope Torres en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la
pobreza, cada segundo, minuto de tu vida hasta que la muerte os separe?
Sí quiero.
En este caso, yo os
declaro mujer y mujer.
Todo el mundo
empezó a aplaudir y nos fundimos en un apasionado beso, luego cada una tiró el
ramo de flores que cayó en manos de Yang y Lexie.
Vayamos al
banquete, dijo Bailey.
Sí vamos.
Como era costumbre
el baile se abre con los novios, en este caso, con las novias.
Este es el mejor
día de mi vida.
Y el mío Calliope.
El día prosiguió y
cuando llegó a su fin nosotras pusimos rumbo al departamento estábamos recién
casadas.
¿Qué quieres para
la luna de miel?
Algo sencillo, ¿a ti
te apetece salir a otro país?
La verdad que no
mucho.
Entonces, ¿qué tal si
la pasamos en una casa rural?
Es buena idea pero ¿vas
a reservar la que cancelaste?
No, en esa no, en otra.
Bien, pues nos
vamos de casas rurales.
Después de elegir
el sitio para nuestra luna de miel, nos metimos en la cama para dormir ya que
el día había sido muy largo y agotador. Dormiríamos por fin como mujer y mujer.
Capítulo 7: 40 años después
Narrado por Callie
Arizona y yo
llevamos toda una vida juntas, yo tengo 71 años y ella 70. Creo que no se puede
pedir más, pasamos por baches como cualquier pareja pero lo supimos solventar.
Tuvimos dos preciosos hijos Sofía y Rex y cuatro nietos Gab, Teddy, Trexa y
Lara.
No se puede pedir
más a una vida llena de plenitud y felicidad porque cuando hay amor de verdad,
los obstáculos que se van presentando en el camino se sortean con o sin mayor
dificultad. No me puedo quejar, años atrás dije que creía que había personas
que no estaban destinadas a ser amadas ahora pienso todo lo contrario. Todos
tenemos a ese alguien esperando por nosotros, ese alguien que le dará sentido a
cada cosa que digamos o hagamos, ese alguien que te hará sentir completo y que
las decepciones o la espera de encontrar a esa persona haya merecido la pena.
Por eso doy gracias
a que Arizona Robbins se cruzara en mi camino, nunca pude ser más feliz en toda
mi vida y ahora que esta luz se apaga poco a poco quiero dejar escrito que ella
fue mi primer, gran y verdadero amor, por siempre y para siempre.
Tuya por siempre,
Calliope Torres
* * *
Narrado por Sofía
Mis madres se
querían con locura y este diario que escribió Callie desde el día en que
conoció a Arizona deja constancia de ello.
Es precioso Rex,
¿no crees?
Sí, se nota que se
querían con locura, ahora seguro que dónde estén estarán juntas como siempre lo
han soñado y querido.
Sí, el comienzo fue
aquí pero la eternidad será el camino por el cual el amor de Callie y Arizona
nunca desaparecerá.
Habrá que guardar
este diario como quería Callie.
Me lo quedaré yo
Rex.
Me parece bien.
PD: Al fin y al
cabo el verdadero amor dura para siempre, aunque el cuerpo muera las almas
siempre se quedan juntas porque el alma es eterna.
Calliope Torres y
Arizona Robbins.
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