Esta es la historia de dos personas, que a pesar de sus diferencias económicas, siempre hubo algo que los unía y que era el sentimiento más fuerte que una persona puede sentir, amor.
Como todos los días de camino al colegio veía a ese chico de mediana edad de unos 14 o 15 años no más pidiendo limosna y tirado en un cartón húmedo, sucio, roto por algunos lados.
Al lado de él siempre estaba su fiel compañero, un perro de color grisáceo, de mediana estatura y por la dificultad que tenía para levantarse del suelo calculo que tendría unos 6 o 7 años.
A mí no me gustaba pasar por donde estaba ese chico porque la sensación que sentía era de impotencia, tristeza al ver que en sus ojos no quedaba ni una pequeña rendija de luz de esperanza.
Una tarde de camino a casa, como siempre él ahí estaba y yo sin dudarlo me acerqué y le pregunté:
"Hola, me llamo Clara ¿y tú?"
Pero él no contestó. Pasaron unos cinco minutos y en un leve susurro que a mí me hizo sentir tanta tristeza que todo mi cuerpo se paralizó él contestó que se llamaba David.
Cuando al fin pude reaccionar le pregunté dónde estaban sus padres y el respondió:
No tengo porque hace unos años unos vándalos intentaron robarnos lo poco que teníamos y mis padres se resistieron. Recibieron dos navajazos mortales que yo sólo pude ver como agonizaban y en un último aliento me dijeron que fuera fuerte y que por nada del mundo, ni las circunstancias de la vida me rindiera y eso es lo que hecho, aguantar aquí solo y perdido con la compañía de Bob mi perro.
Sus palabras hicieron que se parara mi mundo y todo lo que estaba a nuestro alrededor. Sentí un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo y me hizo estremecer. Luego me levanté y le dije:
"Espera un momento yo seré tu luz día y noche, yo estaré contigo a pesar de que todo se complique, yo seré tus ojos cuando la oscuridad más densa no te deje ver el camino."
Y con estas palabras me despedí de David y de Bob y me fui a casa.
Al día siguiente me levanté más pronto de lo habitual para ver a David y llevarle algunas cosas como ropa, comida para los dos, porque de algún modo ese chico había despertado en mí un sentimiento que nunca antes sentí.
Bajé por las escaleras, giré la calle de la farola, crucé la carretera y seguí de frente. Cuando levanté la mirada David y su perro Bob estaban sentados en el suelo porque ya ese cartón viejo no servía para nada, entonces dentro de mí surgió una pequeña chispa que hizo que cada día quisiera pasar más rato con él.
"Hola, ¿qué tal os encontráis hoy?"
Y él con una pequeña sonrisa contestó:
"Mejor que estos días porque por fin alguien está con nosotros."
Entonces me sonrojé y me empecé a reír.
Bueno os he traído algunas cosas espero que te valga porque es de mi primo y a ti Bob te traído unos pequeños juguetes y pensé.
(Que feos son estos muñecos, y de verdad que yo jugaba con ellos, bueno da igual a lo que íbamos).
David ya se había puesto la ropa, le quedaba un poco grande pero así le serviría para algunos años.
Estás muy gracioso, le dije.
Ja,ja, respondió, parezco un saco de patatas.
Y en ese preciso instante me di cuenta que lo que sentía no era una simple amistad sino algo mayor que todo eso "amor:"
Fueron pasando los días y rechacé la vida que llevaba solo por estar con él y ayudarle en todo lo que pudiera.
Una noche lluviosa y fría David y yo estábamos sentados en un nuevo cartón, más grande, más resistente, y me preguntó:
"¿Por qué haces esto por mí sí solo me conoces de vista?".
Por un momento no supe que decir pero al final contesté:
"Sabes hay momentos en la vida que una persona siente un sentimiento más fuerte que un dolor, más profundo que un océano, llamado amor y ese sentimiento hace que hagas algunas locuras, solo por la persona que quieres".
David me miró pero no dijo nada.
Pasaron los años y todavía estábamos en el mismo rincón de siempre, la única novedad es que Bob nos había dejado y una profunda tristeza inundaba nuestros corazones.
Al igual que le dije el primer día a David yo siempre estaré aquí a tu lado, da igual el día, la noche, lejos, cerca, siempre estaré aquí, y con un suspiro mis ojos se cerraron, pero lo último que pude escuchar fue su voz diciéndome:
"Yo seré tus ojos cuando la oscuridad más densa no te deje ver el camino, yo siempre estaré contigo. Te quiero."
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