Era un día tranquilo en la clínica de la doctora
Pixie, no había tenido mucho trabajo.
Después de atender a otro de los pacientes que tenía
en la lista, le tocó el turno a Sara.
Dr. Pixie: Buenos días soy Pixie, ¿en qué puedo
ayudarte?
Sara: Buenos días yo soy Sara, pues que tengo una
espinilla bastante grande en la cara, como podrás ver.
Dr. P: La verdad que sí es bastante grande, bueno no
te tienes porqué preocupar es una espinilla ciega, se las suelen llamar así
porque nacen dentro de la piel y luego salen afuera con la cabeza blanca que
todo el mundo conoce, es una espinilla normal y corriente. Sólo tienes que
dejar que salga la cabeza y después de eso extraerla con un poco de alcohol y
limpiarla, eso es todo.
Sara: Muchas gracias Pixie, ya me había preocupado.
Dr. P: De nada, pues no tienes porqué, es una
espinilla normal y corriente.
Después de atender a la última paciente, salió y se fue a casa.
Bueno después de un día poco ajetreado me apetece
salir a andar un rato.
Pixie salió de su casa y después de 30 minutos se
encontró otra vez con Sara.
Anda qué casualidad, tú por aquí, contestó Pixie un
poco sorprendida.
Sí, la verdad que me gusta hacer ejercicio cuando no
tengo nada que hacer.
Lo mismo digo, comenzaron a reír.
Se quedaron mirando unos segundos y por fin Sara
articuló palabra.
Bueno voy a seguir el camino, se rio con
nerviosismo.
Ah… claro…. Yo también.
Antes de que Sara diera un paso Pixie la llamó.
Emm… Sara…
¿Sí?
Nada, nada, se rio apartando la mirada.
Entonces una sonrisa se puso en la cara de Sara y se
fue.
Pero bueno Pixie, ¿qué te pasa? Se dijo a sí misma.
Al día siguiente Pixie salió a la calle para que la
gente pasara por su consulta y no escondiera sus males y para su sorpresa la
primera en pasar fue Sara.
Anda, ho… hola Sara, tú aquí de nuevo.
Sí, me llamarás pesada pero es que ayer me dio un
tirón en la espalda y me duele bastante.
No te preocupes me alegro de volver a verte de
nuevo, vamos a echar un vistazo.
Sara se dirigió a la camilla, se quitó la camiseta y
se desabrochó el sujetador para que Pixie pudiera examinarla con más facilidad.
Pixie empezó a examinar la espalda de Sara y con
pequeños toques fue explorando uno a uno cada rincón de ella. Jamás se había
sentido así de nerviosa al examinar a un paciente pero parecía que con Sara era
todo diferente.
Movió las manos arriba y abajo para deshacer los
nudos que tenía Sara en la espalda.
Bien pues tienes una pequeña contractura, si quieres
puedes pasarte por mi casa y te hago un masaje porque estos días los
fisioterapeutas están muy ocupados con el tema de los residentes que vienen a
hacer las prácticas a sus consultas.
Ah… pues me parece una buena idea, contestó un poco
nerviosa.
Bueno pues ésta es mi dirección, mañana pásate a las
20:00 que es cuando llego a casa, ¿vale?
Vale, muchísimas gracias de nuevo.
Pues muchísimas de nadas también de nuevo, se
rieron.
Después de atender a los últimos pacientes, Pixie
salió de la clínica y tomó rumbo a su casa. No dejaba de pensar en Sara y eso
hacía muchos años que no le pasaba pero había algo en ella que Pixie no podía
dejar pasar y eso le ponía bastante nerviosa.
Llegó a casa y ordenó lo que mañana utilizaría para
atender a Sara, después de esto se fue a dormir porque no cabía duda de que sería
un día bastante diferente a los demás.
A la mañana siguiente se levantó temprano y se
dispuso a ir a la clínica.
Doctora Pixie.
Ah, hola Steven, ¿qué tal va la pierna?
Pues bastante bien, ahora se asemeja más a una
pierna que a un bate de beisbol, rieron.
La verdad que sí, me alegro mucho de volver a verte,
cuídate y disfruta mucho de ella.
Claro que lo haré, lo mismo digo, muchas gracias por
todo.
Gracias a ti por venir.
El día pasó rápido y ya eran las seis y media de la
tarde, Pixie recogió las cosas y empezaba a notar como sus nervios se
disparaban por momentos. Esa sensación sólo la tuvo una vez en su vida y fue
cuando conoció a Marta pero su relación no duró mucho. Con Sara era distinto la
hacía sonreír como una tonta pero le echaba un poco para atrás la edad, Sara
tendría apenas 24 años y sin embargo ella tenía 42 pero como dicen el amor no
entiende de edad, ni de sexo, ni de religión, sólo de personas que se enamoran
de personas.
Mierda he dicho amor, será que me estoy empezando a
enamorar de Sara, se preguntó algo desconcertada.
No puede ser sólo hace dos días
que la conozco… Bueno eso da igual con Marta fue mucho más rápido la verdad y
es cuando el timbre le sacó de sus pensamientos. Sara ya había llegado y Pixie
notó como su corazón latía frenético y sabía que esa tarde podría ser una tarde
muy especial.
Hola Sara, pasa.
Hola Pixie, tienes una casa bastante bonita.
Muchas gracias, ven siéntate aquí.
Vale.
Ahora quítate la camiseta y desabróchate el
sujetador.
Sara acató las órdenes de Pixie y comenzó a quitarse
la camisa rosa que llevaba y acto seguido se desabrochó el sujetador. Pixie no
perdía detalle de lo que hacía y es cuando sintió una corriente eléctrica pasar
por todo su cuerpo.
Pixie se puso un poco de aceite en las manos y las
posó en la espalda de Sara que se estremeció al sentir el contacto. Luego empezó
a bajar suavemente por su espalda dando pequeños golpecitos para que los nudos
se deshicieran.
Mmmm… Qué manos tienes, dijo Sara.
Pixie totalmente nerviosa, ¿te gusta?
Me encanta.
Después de decir esto, sin pensarlo dos veces se
acercó a la nuca de Sara y empezó a dejar un rastro de pequeños besos, subiendo
la temperatura a cada uno de ellos, luego siguió por la parte izquierda de su
cuello, cuando Sara se giró, sus miradas penetraron una en la otra y sin
pensarlo sus bocas conectaron.
Sara se puso encima de Pixie quitando poco a poco la
blusa que cubría su pecho, después la tiró a un lado y en un rápido movimiento
se deshizo del sujetador, empezó a besar cada pecho de Pixie haciendo que ésta
gimiera a cada beso de Sara, luego se abrió paso por los pantalones que ya no
eran un estorbo porque habían desaparecido, estaban en el suelo como la otra
ropa.
¿Qué estamos haciendo? Preguntó Sara con la voz
cortada.
Algo de lo que no nos arrepentiremos jamás, después
de esto Pixie puso boca abajo a Sara y empezó a besar sus muslos haciendo que
se estremeciera y un río de gemidos inundó la habitación.
¿Preparada?
Más que nunca.
Entonces levemente Pixie introdujo dos dedos dentro
de Sara y un mar de sensaciones invadió a las dos luego con un movimiento rítmico
empezó a deslizarlos una y otra vez. Fueron cambiando de posturas, así hasta
quedar exhaustas y Sara recostó la cabeza en el pecho de Pixie.
Si tratas así a todos los pacientes no me extraña
que salgan contentos, dijo Sara.
Jajajajaja, rio Pixie, que va, he hecho una pequeña
excepción tú eres y serás la única, besó a Sara.
Después de esto se durmieron ya que después de
tantas emociones y sensaciones acabaron rendidas y no sólo al amor y al placer
sino también al sueño.
A la mañana siguiente Pixie despertó a Sara con un
suave beso en los labios.
Buenos días, dijo sonriendo Pixie.
Buenos días.
Tengo que ir a la clínica y después a una
entrevista, si quieres puedes quedarte aquí.
Mmmm… ¿No puedo acompañarte? Contestó acercándose a
Pixie, poniendo su mano en su cara.
Si quieres, por mí encantada.
Pues vamos ya.
Salieron de casa y por desgracia había un paparazzi
que empezó a tomar fotos ya que Pixie era una reconocida doctora dentro del
Reino Unido y había publicado más de un libro.
Bueno llegamos, dijo Sara.
Hay no quiero que te vayas pegó a Sara más a su cintura,
dándole pequeños besos en el cuello.
Mmmm para Pixie que como sigas me parece que hoy no
trabajas ni te ganas el sueldo, comenzaron a reír.
Vale, luego te veo entonces.
Sí yo estaré en la plaza con unas amigas.
¿Amigas?
Sí Pixie, no te pongas celosa que eso no te pega,
dijo abriendo la puerta de la consulta.
Jajajaja, con que no me pega ¿eh? Y que otras cosas
me pegan.
Mmmmm ya lo sabrás, salió Sara de la consulta con
una risa traviesa lo que hizo que Pixie se sonrojara y acto después le pegó un
pequeño azote.
Te quiero.
Yo también.
Después de esto Pixie se sentó en la silla y empezó
a revisar la lista de pacientes que le tocaría atender.
Por otro lado Sara se encontraba con sus amigas en
la plaza principal de Londres a unos 5 metros de distancia de la clínica.
Pero bueno si está aquí la desaparecida.
Pues sí, ya me he dado cuenta de que tenía más de
veinte whassaps, comenzaron a reír.
Bueno cuéntanos, dónde te metiste anoche.
A vosotras os lo voy a decir, ja.
Pues sí somos tus amigas y nos tenías preocupadas.
Pues estuve en… Antes de que terminara de responder
el paparazzi que estaba esta mañana en la casa de
Pixie se acercó a las chicas.
Hola.
Sara extrañada, hola, ¿quién eres?
Bueno creo que mi cámara te puede revelar quién soy.
Mierda es un paparazzi, pensó Sara. Bien qué
quieres.
Veo que eres espabilada, no quiero nada, sólo te venía
a decir que tu pequeño romance con quien ya sabes va a ser una exclusiva
bastante buena.
Sara con una cara de bastante desconcierto, contestó.
Y tú qué ganas con publicar eso.
¿Que qué gano? Comenzó a reír. Reputación, dinero,
fama, ¿quieres que siga?
Cállate, eres un desgraciado.
Di lo que quieras pero estas fotos a primera hora de
la mañana ya estarán en las revistas más importantes de
Londres y yo me
pregunto, ¿en serio te gusta esa cuarentona?
Al decir esto, Sara se abalanzó sobre el tipo que
calló de espaldas pero él era más fuerte y con un movimiento rápido se deshizo
del segundo golpe de Sara haciendo que ésta se callera encima de una de sus
amigas.
Jajajajaja, guarda tus energías, creo que las
necesitarás, después de esto se dio media vuelta y se fue.
Sara, ¿quién es ese tipo, qué quiere y qué dice de
una cuarentona?
Está bien… Ayer estuve en la casa de… De la doctora
Pixie.
¿De la famosa doctora Pixie, de la de los libros?
Sí Raquel, la misma.
En serio sabíamos tu orientación y todo eso pero
nunca que te gustaran con tanta edad.
Mira no empecéis vosotras también, con ella todo es
distinto, además a mí me da igual qué edad tenga.
Y antes de que pudiera responder las amigas de Sara
llegó Pixie.
Anda hola chicas vosotras tenéis que ser las amigas
de Sara.
Hola doctora, sí la verdad que sí, contestaron con
un tono un poco frío.
Pues si me permitís os la voy a robar un rato.
Vale, no te preocupes.
Cogió a Sara de un brazo y la llevó a un lugar más
tranquilo.
Cuéntame qué ha pasado.
¿Cómo sabes que ha ocurrido algo?
Sara tengo a algunos residentes por la plaza
haciendo algunos test a las personas, además eso me da igual, dime qué ha pasado.
Un paparazzi.
¿Un paparazzi?
Sí, supuestamente esta mañana nos tomó unas fotos y
mañana a primera hora saldrán a la luz.
Genial, contestó con ironía Pixie.
No fue culpa mía si estás insinuando algo.
No digo que fuera tu culpa, tampoco es la mía. Bueno
tengo que marcharme a la entrevista, sé que preguntarán por el tema, ya pensaré
cómo salgo de él, ¿estamos?
Sí…
No te pongas triste pequeña, cuando estés preparada
se lo diremos a todo el mundo.
El problema es que todo el mundo mañana lo sabrá,
ese es el problema, contestó con cierto enfado en su voz.
Entonces qué quieres que haga, dime.
No sé, nunca me había visto en esta situación, haz
lo que creas conveniente.
Eso haré, contestó Pixie que se giró y se metió de
nuevo a la clínica.
Pi… Pixie… no le dio tiempo a que lo escuchara
porque ya estaba dentro.
Después de unos cinco minutos, Pixie salió de la clínica.
Vamos, tengo que ir a la entrevista.
¿Estás enfadada conmigo?
No Sara, no lo estoy, sólo que no sé si de verdad tú
estás preparada para seguir adelante con esto.
Cogió a Pixie por el brazo haciendo que se girara y
la mirara.
Mira, sino lo estuviera nunca hubiera ido a tu casa,
nunca te habría entregado mi cuerpo, mi alma, todo mi ser y sólo por eso me
dice mi corazón que tú eres la indicada para mí porque son tus ojos los que me
convencen cada día de que esto es de verdad.
Pixie notó como dos pequeñas lágrimas se desprendían
de sus ojos, entonces le dio un corto beso en los labios.
Bueno ya sé lo que voy a decir.
Y qué es.
Lo sabrás.
#En
la entrevista.
Presentadora: Esta noche tenemos en nuestro plató a
la famosa doctora Pixie, démosle un fuerte aplauso.
Pixie: Muchas gracias Rebeca, es un placer para mí
estar aquí esta noche.
Presentadora: Bien comencemos, dinos el programa de
Cuerpos Embarazosos está lleno de casos que impactan a la mayoría de las
personas, en su experiencia como médico, ¿cuál ha sido el más impactante por
decirlo de alguna manera?
Px: Bueno para mí el más impactante fue el de un
hombre que vino con una úlcera muy supurante, demasiado grande y llena de
sangre, sin duda fue un poco chocante porque nunca había visto nada igual, afortunadamente
ya está mejor.
Pr: En el programa aparte de atender a las personas
también salís a la calle a aconsejar a la gente, ¿os hacen caso o sólo aceptan
la ayuda porque hay una cámara?
Px: Riéndose, la mayoría de gente sí nos hace caso,
obviamente no todo el mundo lo hará pero nuestro deber como médicos es
aconsejar y prevenir muchos casos que son totalmente fortuitos y que con un
poco de responsabilidad se pueden evitar.
Pr: Bien, también hemos ido viendo que a lo largo de
los capítulos vosotros os habéis sometido a algunas pruebas, incluso a fobias
como es su caso.
Px: Sí, la verdad que sí, yo me enfrenté a mi fobia
a las arañas aunque he de reconocer que lo pasé en algunos momentos bastante
mal pero esto sirve para concienciar a las personas que no tienen que
refugiarse en los miedos sino enfrentarse a ellos, así es como se acaban
solucionando.
Pr: Doctora Pixie hemos llegado al final de la
entrevista y bueno antes de finalizar nos encantaría que nos pudiera decir si
es cierto esos rumores que hay entre usted y una jovencita.
Px: Pixie cogiendo aire dos veces. Sí son ciertos,
estoy saliendo con una mujer porque para mí no es una jovencita, es una chica
de 24 años que ya tiene conciencia de lo que hace y lo que no, en resumidas
cuentas es una mujer adulta hecha y derecha. No le veo ningún inconveniente
además no me estoy acostando con una niña, siento que suenen duras mis palabras
pero hay que dejarlo claro para que todo el mundo lo entienda, estoy feliz, más
de lo que he estado en toda mi vida y nada ni nadie me va a estropear lo que yo
ahora mismo estoy sintiendo por eso pido que nos dejéis hacer nuestra vida
porque no quiero volver a hablar de este tema más, quiero que quede claro que
somos una pareja normal y corriente como cualquiera que está ahora mismo en el
plató.
Pr: Sin saber qué contestar. Muchas gracias doctora
desde aquí le deseamos que todo le vaya muy bien.
Px: Gracias a vosotros.
La entrevista terminó y Pixie salió del plató y una
grata sorpresa le esperaba en bastidores.
De repente Sara se abalanzó sobre Pixie y le dio un
beso bastante efusivo lo que hizo que la doctora se sorprendiera bastante.
¿Y esto? Preguntó sin aliento.
Bueno, esto es porque creía que me ibas a negar y
estoy muy feliz de todo lo que has dicho.
Anda tonta, nunca te negaría, vámonos que mañana hay
que levantarse pronto, tú para ir a la Universidad y yo para ir a la clínica.
Salieron del plató, se metieron en un taxi y en 15
minutos ya estaban en casa.
Pixie estoy rendida, han sido demasiadas emociones
hoy.
Sentándose al lado de ella, sí ni que lo digas.
Después de esto empezó a sonarle el móvil a Sara.
¿Sí?
No me puedo creer lo que acabo de ver en la tele.
Robert, ¿eres tú no?
Sí, qué quieres nunca pensaba que te fueran las
maduritas.
Mira cállate de una maldita vez, no quiero que me
vuelvas a llamar, ella es mi novia te guste o no, ¿entendido?
No, no lo entiendo, me costó bastante aceptar tu
sexualidad después de haber salido conmigo y ahora vienes con que te gustan las
“cuarentonas”.
No estoy para escuchar tus estupideces y te advierto
que como me vuelvas a llamar, te denunciaré por acoso.
No serás capaz.
Parece mentira que no me conozcas después de tres
años juntos.
Eso mismo digo yo, colgó.
¿Estás bien cariño? Preguntó Pixie poniendo su mano
en la cara de Sara.
Sí… Sólo es el estúpido de mi ex novio, nunca ha
llevado bien que me gustaran las mujeres y precisamente me di cuenta cuando
estaba saliendo con él.
Bueno, no te preocupes, ahora estás conmigo y ese no
te va a molestar más. Cada uno tiene derecho a rehacer su vida,
independientemente de la persona con la que esté, ¿de acuerdo?
¿Te he dicho que me encantas?
Pixie mirándola tiernamente.
La verdad que no, contestó irónicamente.
Te quiero, esas palabras hicieron que Pixie no
pudiera evitar besar a Sara.
Yo también, vámonos a dormir que se está haciendo
tarde.
A la mañana siguiente,
Sara se había ido ya a la Universidad y Pixie a la clínica.
#En la clínica.
Bueno qué puedo hacer
por ti Ágata.
Pues, me duele un pecho
desde hace varios días y no sé lo que es.
Bien, pues vamos a
echar un vistazo.
No es algo de lo que te
tengas que preocupar, simplemente este lado del pecho está un poco más tirante
que el otro y eso se debe a un desequilibrio hormonal, si quieres puedo
mandarte a un ginecólogo para que se descarten otras causas, ¿te parece bien?
Sí claro, con tal de
que se quiten los dolores.
Pues eso haremos,
gracias por venir.
No, gracias a ti.
Después de que saliera
la paciente, le sonó el teléfono.
Doctora Pixie, ¿dígame?
Pixie…
¿¡Sara!?
Por favor, ¿puedes
venir a la Universidad?
Sí claro, en diez
minutos estoy ahí, pero dime, ¿estás bien? ¿Te ha pasado algo?
Tranquila luego te
cuento, sólo ven.
Bien, ya voy de camino.
Colgó el teléfono,
recogió sus cosas todo lo rápido que pudo y le explicó a Johana que le había
surgido un improvisto y que no podría atender a los pacientes que quedaban,
después se subió en el coche y llegó a la Universidad ante la atenta mirada de
los estudiantes.
¡Sara! ¡Sara! Qué tal
estás, qué ha pasado.
Me he caído en el
lavabo y me he hecho bastante daño en la espalda.
Vale, vamos a casa
dónde te podré explorar bien.
Muchos estudiantes iban
haciendo comentarios pero a Pixie y a Sara no le afectaba en lo más mínimo.
Salieron de la
Universidad y metió con cuidado a Sara en el coche, luego pusieron rumbo a
casa.
Vamos a ver qué te
duele, ¿vale cariño?
Se bajó la camiseta y
tenía dos moratones, eso hizo que el rostro de Pixie se tornara tenso.
Mmmm… Sara, esto no te
lo has podido hacer con una caída, dime qué ha pasado, dijo con tono bastante
serio.
Está bien, Robert…
Tu ex novio otra vez,
¿no? Hijo de puta.
Por favor si se entera
puede que llegue más lejos.
Sara esto no va a
quedar así, vamos a ir a la comisaría a poner una denuncia, no te preocupes, yo
me
encargaré de que no se te vuelva a acercar y que nunca más pise la calle.
Al decir esto salieron
y pusieron la denuncia, que en pocas horas ya era noticia en todo Londres.
Amor, ¿estás bien?
Sinceramente no sé cómo
me siento, nunca pensé que me pasaría a mí.
Siempre las cosas que
vemos más lejanas son las que más cerca están de nosotros y no somos
conscientes
hasta que ocurren. Ahora descansa, me he cogido unos días libres
para estar contigo.
Por lo menos te tengo a
ti y tú para mí eres suficiente.
Después de esto se fueron
a dormir.
A la mañana siguiente
Sara se levantó y fue al baño, comprobó los moratones y vio que estaban
ligeramente difuminados aunque todavía dolía tocarlos.
Aggg… Se quejó Sara al
tocar uno de ellos.
Tardarán en quitarse es
normal que ahora te duela, dijo Pixie un tanto seria.
Qué susto me has dado,
ya, ya lo sé.
Voy a bajar a comprar
una pomada analgésica.
Pixie… ¿Estás enfadada
conmigo?
No, porqué.
Te conozco y sé que lo
estás.
Bien, estoy molesta
porque no sé qué coño hacías tú con él.
No hacía nada, sólo
entró en el baño y…
Y qué, cortó a Sara la
frase.
Si me dejas que te lo
cuente podremos solucionar este mal entendido.
Sí estoy deseando que
me lo expliques porque no lo entiendo.
Como decía, después de
terminar la clase de Biología me fui al baño y entró él. Comenzamos a hablar y
empezó a ponerse agresivo y cuando intentó besarme le empujé lo que hizo que se
cabreara aún más y fue cuando me empujó y me golpeé con el lavabo en la espalda.
Pixie no daba crédito a
lo que decía Sara así que simplemente la miró.
¿No vas a decir nada?
Qué quieres que diga,
que un desgraciado casi viola a mi novia y posteriormente casi la mata.
Sara la miró y no dijo
nada.
Me voy a comprar la
pomada, no quiero que te muevas de aquí, ¿entendido?
Sí.
Bien, no tardaré mucho.
Salió del baño, se vistió y se fue a la farmacia.
Mientras tanto Sara
también se vistió y cuando terminó empezó a recorrer la casa, hasta que
encontró en uno de los cajones una foto algo deteriorada aunque se apreciaba
bastante bien que era Pixie con una mujer, claro está que nunca habló de las
relaciones que tuvo antes de estar con ella pero parecían muy felices. Dejó la
foto en su sitio, no estaba cabreada sólo un poco molesta porque ella le habló
de Robert y ella nunca de sus antiguas parejas.
Pixie llegó y traía una
pequeña bolsa con la pomada analgésica, unas cuantas gasas y guantes de látex.
Ya he llegado.
Te he visto.
¿Te ocurre algo?
Sí.
Y, ¿me puedes contar el
qué?
Pues que yo te he
hablado de mi relación con Robert y tú nunca me has hablado de las tuyas, he
visto esa
foto (señaló el cajón dónde se encontraba) y a lo mejor no tenemos
tanta confianza como creía.
Me vas a decir ahora
que estás celosa.
No, no te estoy
diciendo eso, sólo quiero que me cuentes las cosas como yo lo hago, ¿es tanto
pedir?
Está bien, contestó
Pixie sentándose al lado de Sara ante su atenta mirada.
Esa chica que ves en
esa foto es Marta mi ex novia.
Ah, genial (respondió
con tono irónico) y te puedo preguntar ¿qué haces con una foto de tu ex
guardada en un cajón?
Déjame que te explique
la historia, ¿no querías que habláramos?
Sí claro, continúa.
Bien, Marta fue mi
primera novia y nos conocimos en la facultad de medicina, ella estudiaba para
ser forense y yo para ser médico. Un día nos tocó juntas en una exposición y
conectamos, entonces comenzamos a quedar, a ir a los lugares juntas, hasta que
me dijo que le gustaba, era lógico que ella a mí también pero no la contesté en
el momento, dejé unos días de margen para pensar. Cuando comenzamos a salir
todo parecía ir sobre ruedas, llegó el final de la carrera y me propuso irme
con ella al extranjero, cosa a la que yo no accedí porque ya tenía un puesto
para ejercer y no iba a perder la oportunidad. Se cabreó y me soltó que no
quería estar con una persona que no la apoyara, cuando no fue así, además no
tenía ni siquiera ofertas para salir de Londres y como tenía algunas cosas de
ella pues las tiré pero se me tuvo que pasar esa foto.
Sara escuchó con
atención el relato de Pixie.
Entonces no durasteis
mucho por lo que veo.
No, sólo 4 meses.
Quiero que te des cuenta que ahora mismo ella es pasado y que el centro de mi
mundo eres tú, lo siento si me he puesto un poco borde estos días pero entiende
que no es agradable que a la persona que quieres le hayan hecho daño. Te quiero
y no quiero que te pase nada.
Lo sé, no tienes que
pedir disculpas de nada, ahora vamos a comer que estoy hambrienta.
Sí vamos, yo también lo
estoy.
Espera, qué vas a hacer
con esto. Dijo sacando la foto de Marta y Pixie.
Pixie la cogió y
simplemente la rompió, ante la mirada de Sara.
Es pasado, ahora sólo
estás tú y nadie más.
Se besaron y empezaron
a preparar la comida.
Pues sí que eres buena
chef.
Jajajajaj, la cocina es
otra de mis pasiones ocultas.
A mí se me da mejor
tocar la batería la verdad.
¿Tocas batería?
Sí, desde los doce,
aprendí sola porque mis padres no tenían dinero para pagarme clases así que me
dije que quien quiere algo, algo le cuesta.
Pues algún día me
tienes que dar clases porque me gusta ese instrumento.
¿De verdad que a la
doctora un poco pija le gusta un instrumento bastante gamberro como es la
batería?
Preguntó Sara con ironía.
Ah, cómo que pija,
contestó dejando lo que estaba haciendo y acercándose poco a poco a Sara.
Creo, señora Pixie que
si sigues acercándote hoy no comemos.
¿A sí? Contestó con
sensualidad, comeremos otra cosa.
Esas palabras hicieron
que el cuerpo de Sara se estremeciera, cuando de repente sonó el telefonillo.
Mierda, nos han
arruinado el momento, dijo Pixie un poco enfadada.
No te enfades ya
seguiremos luego con el postre ahora ve a ver quién es.
Pixie salió de la
cocina y se acercó al telefonillo.
Quién es.
Cartero comercial,
traemos un paquete para… la doctora Pixie.
Bien, soy yo, ahora
bajo.
Quién es.
El cartero comercial,
dice que trae un paquete para mí así que voy a bajar a recogerlo.
Vale.
Entonces salió por la
puerta y cogió el ascensor, cuando llegó a la planta de abajo le esperaba el
cartero con una caja un poco grande.
Firme aquí.
Ya está, muchas
gracias.
Volvió a subir al ascensor
y abrió la puerta de casa cuando llegó.
Parece algo pesado,
dijo Pixie.
¿A ver? Sí que lo
parece.
Vamos a abrirlo a ver
lo qué es.
Se sentaron en el
sillón y Pixie empezó a quitarle el celo a la caja, después fue levantando las
cuatro solapas hasta llegar al objeto.
Es un DVD con un cd.
Sí eso parece, ¿quién
me lo habrá enviado?
Espera, aquí hay una
nota.
“Se mantiene en forma
doctora Pixie, disfrute del vídeo”
Se miraron
desconcertadas y sin pensarlo enchufaron el DVD y posteriormente pusieron el cd.
En el video se podía
ver a Pixie manteniendo relaciones con una mujer que no parecía Sara, luego
salía de la habitación a darse una ducha y más tarde daba un beso a esa extraña
mujer y se metían en la cama para dormir. A la mañana siguiente Pixie salía a
dar una vuelta con su bici por el centro de Londres y después de casi una hora
volvía a casa y ahí se terminaba el video.
Pixie…
Esa mujer que has visto
en el video era Marta.
Con que Marta otra vez.
No sé quién ha hecho esto
pero no es de ahora ese video, no estaba saliendo contigo cuando hicieron esa
grabación.
Estaría bueno que
estuvieras saliendo conmigo, contestó bastante irritada y enfadada…
Sara mírame, no sé
quién ha hecho esto pero ahora mismo voy a denunciarlo y pedir contratar a un
coche patrulla para que vigile la zona.
Haz lo que tengas que
hacer.
Por dios Sara no te
irás a cabrear por esto.
Me estás diciendo que
no me enfade después de haber visto a mi novia mantener relaciones con otra
mujer, independientemente del tiempo que haya sido de esa grabación. Respóndeme
a una pregunta, ¿cómo te sentirías tú si me vieras haciéndolo con Robert?
Sara…
¡Contéstame!
Mal, me sentiría mal.
Pues entonces entiende
cómo me estoy sintiendo ahora mismo, me voy a dar una vuelta no me esperes
despierta.
Por favor no saques las
cosas de quicio cariño.
Déjame Pixie, te lo
suplico, necesito pensar.
Está bien, está bien.
Al decir esto Sara
salió de la casa con un leve portazo, lo que hizo que Pixie se sobresaltara.
Voy a llegar al fondo
de todo esto, se dijo a sí misma y puso rumbo a la comisaría con el cd en la
mano como prueba.
Después de poner la
denuncia y solicitar protección Pixie entró en la casa, sacó el móvil y marcó
el número de Sara pero salía el contestador.
Joder.
Por otro lado Sara
estaba sentada en un banco con el móvil en la mano y había visto las llamadas
perdidas de Pixie y con lágrimas en los ojos las borró.
De repente un chico se
acercó a ella.
Perdona, ¿estás bien?
Pues sinceramente no.
Espera tú eres la novia
de la doctora Pixie.
Sí, sí lo soy.
¿Puedo sentarme?
Adelante.
Me llamo Isma.
Yo…
Sara ya lo sé.
Era de esperar.
Puedo preguntarte
porqué estás así.
Hemos tenido una
pequeña discusión.
Toda pareja tiene
discusiones, es falso el mito ese que dice que existen parejas perfectas. Cada
discusión fortalece aún más la relación y créeme que siempre tienen solución y
seguro que no es tan grave como ahora mismo piensas.
Ya…
En serio, vuelve a casa
y háblalo con ella, seguro que encontráis una solución, recuerda que el amor
verdadero puede con todo y si tu corazón dice que debes seguir hazlo porque el
corazón nunca miente.
Muchas gracias Isma.
No las des yo también
pasé por algo parecido y por tonto perdí a la persona que más quería en el
mundo, por eso te lo digo a ti para que no te pase lo mismo ni cometas un error
del que luego te arrepientas.
Lo haré.
Me tengo que ir,
encantado de conocerte.
Lo mismo digo.
Después de esto el
chico se alejó en la noche y Sara puso rumbo otra vez a la casa de Pixie
dispuesta a llegar al fondo de lo que estaba ocurriendo.
Llegó a casa y Pixie
estaba sentada en el sillón.
Has vuelto…
Sí, quiero pedirte
perdón por mi reacción, nunca había visto a una de mis parejas, ya sabes.
Ya… Te he estado
llamando, creía que te habías ido y ya no querías saber de mí.
Pixie, lo que siento
por ti es tan fuerte que aunque quisiera irme no podría porque mi corazón me
retiene a tu lado y así quiero estar el resto de mis días… a tu lado.
Pixie levantó la mirada
y miró a los ojos de Sara y pudo ver una sinceridad que nunca antes contempló.
No… no tengo palabras.
No hace falta que digas
nada… sólo mírame, con eso basta y besó a Pixie.
La temperatura fue
subiendo y poco a poco los besos se hicieron más profundos y llenos de deseo.
Luego Sara comenzó a quitar la blusa a Pixie y viceversa, se miraron y
siguieron con lo empezado. Después Pixie fue bajando por la espalda de Sara
dejando un reguero de besos a su paso hasta que llegó a sus muslos, comenzó a
besarlos uno a uno, esto provocó unos pequeños gemidos a Sara que siguió con el
proceso hasta deshacerse de su tanga.
Pixie hazlo ya…
suplicaba con la voz cortada y totalmente frenética.
Pixie aceptó sus súplicas
y empezó introduciendo dos dedos en ella. El proceso se repitió en Pixie y
cuando acabaron quedaron rendidas.
Creo que ya hemos arreglado
el mal entendido, dijo Sara todavía acelerada.
Yo también lo pienso.
Y qué crees que pasará
con ese tipo que te envió el cd.
Pixie la miró por unos
segundos y se incorporó en la cama.
Sara la letra de esa nota
que estaba en la caja no era de un hombre.
¿Qué quieres decir?
Quiero decir que esa
letra pertenece a una mujer y creo que pertenece a Marta.
¿Marta? No me jodas.
Sí he investigado
cuando te fuiste su letra y coincide con el documento de la universidad que
subió a la
página de medicina, es su letra, sin duda.
Mmmmm Sara tengo que
decirte una cosa.
Dime.
Voy a ir a ver a Marta
para saber qué quiere y porqué está haciendo esto.
¿Estás loca? Esa mujer
puede hacer cualquier cosa, no creo que sea buena idea.
Sara, si voy a
visitarla puedo saber qué es lo que planea, tengo que hablar con ella hace ya
12 años que no nos vemos y necesito llegar al fondo del asunto.
Está bien, haz lo que
creas que es necesario.
¿No estarás enfadada,
verdad?
No Pixie, no lo estoy y
¿sabes dónde se encuentra?
Sí en un pequeño pueblo
de Gales.
O sea casi aquí al
lado.
Sí, confía en mí,
acabaremos con todo esto y podremos seguir con nuestras vidas, no vamos a vivir
eternamente con un coche patrulla haciendo ronda por alrededor de casa las 24
horas del día, ¿no?
Tienes razón y cuándo
te irás.
Mañana.
Vale, ¿puedo ir
contigo?
Sara si te ve las cosas
puede que se pongan muy feas.
No quiero dejarte sola,
me pondré una peluca y ya está.
No sé.
Vamos, soy tu novia y
por nada del mundo te voy a dejar sola y mucho menos con esa loca.
Está bien.
Perfecto pues ahora
vamos a dormir porque mañana habrá que prepararlo todo.
Sí será mejor que
durmamos, va a ser un día ajetreado, buenas noches, te quiero.
Buenas noches, yo
también.
Al día siguiente Pixie
fue a la clínica para decirle a Johana que estaría fuera unos días mientras
tanto Sara preparaba la maleta para el viaje a Gales.
Creo que me llevaré
esta grabadora, por si acaso.
Llegó Pixie.
¿Haciendo la maleta?
Sí, sino luego me da
mucha pereza.
Tienes razón.
Y dime, ¿cómo vas a
reaccionar cuándo la veas?
Miró a Sara, la verdad
que no lo sé sinceramente no tengo muchas ganas de hacerlo pero es lo que hay,
voy a llegar al fondo de lo que está pasando y si al final tengo que
denunciarla lo haré, entre ella y yo ya no hay nada, ni siquiera afecto.
Esas últimas palabras
hicieron que Sara se sorprendiera.
Tengo la sensación de
que no me has contado todo.
Qué dices Sara, claro
que lo he hecho lo nuestro no funcionó y ya está, no hay que darlo más vueltas.
Pero Pixie…
Sara, no quiero hablar
más de ello, es pasado y ahora sólo me centro en el presente y ese presente
eres tú, nada más, ¿entendido?
Claro, claro.
Bien pues entonces
vamos a terminar de empaquetar y después si quieres podemos ir a dar una
vuelta.
Me parece bien.
Sara y Pixie siguieron
empaquetando y cuando terminaron se fueron a despejarse un rato.
Tengo ganas de ver a
los patos.
¿Patos?
Sí, hace tiempo que no
lo hago y me encantan.
Pixie sin poder evitar
una risa, pues otro día vamos al zoo y vemos todos los patos que quieras.
No te rías, contestó
Sara dando un pequeño empujón a Pixie, te tengo guardada tu palabra.
Yo siempre cumplo con
lo que digo.
Ya…
Uy, ese ya me ha sonado
un poco a ironía.
No, qué va.
Sara, nos conocemos,
dime qué pasa.
Pixie… todavía tengo la
sensación de que me ocultas algo.
Ya hemos hablado del
tema.
No sé por qué te pones
tan nerviosa cuando intento hablarlo contigo.
Es sencillo porque no
tenemos nada de qué hablar de ese tema, ahora vámonos a casa, se hace tarde y
mañana hay que levantarse temprano.
¿Estás enfadada?
No, no lo estoy.
Vale.
Está bien, cuando
lleguemos a casa te contaré todo lo que quieras saber.
Entraron en la casa y
Pixie se sentó al lado de Sara.
¿Y bien?
Bueno cuando rompimos
empecé a recibir mensajes y llamadas de un número desconocido, no lo di
importancia porque sinceramente creía que se estaban equivocando hasta que me
di cuenta de que ese número me era muy familiar.
Entonces quedé con un
amigo que tenía el número de Marta y lo comprobé, era ella.
Y qué hiciste.
Ignorarla, sabía que si
seguía su juego iría a peor hasta que un día paró pero cuando empecé a salir
contigo esas llamadas y esos mensajes volvieron. Sara estoy empezando a pensar
que puede que esa chica no esté bien de la cabeza y eso me pone muy nerviosa
puede llegar a hacer alguna locura.
Pixie, estás conmigo,
esa loca nunca te hará daño. Solucionaremos todo esto y podremos casarnos y
esas cosas.
¿Casarnos? Se
sorprendió Pixie.
Sí, me encantaría estar
unida para siempre a ti, eres todo lo que necesito.
Sara… ¿me estás
proponiendo matrimonio?
De una forma menos
tradicional pero sí, sí lo estoy haciendo, no tengo anillo pero creo que con
esto servirá.
Le entregó un collar
con un pequeño corazón.
Pixie ¿quieres ser mi
mujer?
No podía articular
palabra así que sólo asintió y se abalanzó sobre Sara.
Debo intuir que eso es
un sí.
Es un quiero pasar lo
que me queda de vida a tu lado.
#El viaje
Llegó el día del viaje
y se levantaron temprano para coger el tren.
¿Lo tienes todo?
Sí.
Pues vamos.
Salieron de la casa y
se metieron en el coche, no tardaron más de 15 minutos en llegar a la estación.
Se sentaron en un banco
para esperar a que el tren viniera.
¿Nerviosa? Preguntó
Sara cogiendo la mano de Pixie.
Un poco, como te dije
hace tiempo que no la veo y no me apetece nada hacerlo.
Ya verás como todo sale
bien.
Se dieron un beso y es
cuando el tren ya estaba asomando por el túnel, se levantaron y entraron en uno
de
los vagones.
No tardó mucho en llegar
a Gales ya que estaba a una hora y media de Londres. Se bajaron y pusieron
rumbo a la casa de Marta.
¿Crees que estará en
casa?
Esperemos que esté si no
nos tocará esperar, además esa es su casa, la que está en la esquina.
Pixie, ten cuidado, ¿en
serio quieres que me quede fuera?
Sí Marta es más lista
de lo que parece.
Vale, cualquier cosa,
dame un toque.
Está bien, se dieron un
beso y Pixie llamó a la puerta de Marta.
La puerta se abrió y
una mujer con pelo largo, moreno, ojos azules y unos pantalones con una blusa
ajustada apareció en el umbral.
¿Pixie?
Sí Marta.
Qué sorpresa, hace 12
años que no nos vemos si no me falla la memoria.
Sí, ya hace bastante
tiempo, ¿puedo pasar?
Adelante.
La casa no era muy
grande pero sí bastante acogedora.
Dime, ¿a qué viene esta
grata sorpresa? Dijo Marta con tono irónico.
Tengo que hablar
contigo.
Muy bien, tú dirás.
¿Conoces este video? Se
lo enseñó al igual que la nota.
O sea que has venido
por eso.
Sí, dime qué quieres.
Respóndeme a una
pregunta, ¿por qué sales con esa chica?
Eso a ti no te importa.
O claro que me importa,
reconoce que aún sigues sintiendo algo por mí.
Estás loca,
sinceramente no te tengo ni afecto.
¿A sí? Dímelo mirándome
a los ojos y te creeré.
No tienes porqué
creerme, allá tú si lo haces.
Jajaja, o sea que sí
que sientes algo aunque sea muy remoto.
Mira Marta, este va a
ser mi último aviso, quiero que nos dejes en paz supera de una maldita vez que
lo nuestro no funcionó. Si no lo haces me veré obligada a tomar medidas
drásticas y en serio no creo que sea muy agradable para ti.
Oh, la doctora Pixie se
ha revelado. Mira me importa una mierda tu relación, me importa una mierda esa
chica y me importas una mierda tú. Sólo quiero hacerte daño como tú me lo
hiciste, así que toma todas las medidas que quieras yo siempre te estaré
acechando.
Esas palabras hicieron
que el cuerpo de Pixie se estremeciera porque sus ojos reflejaban el odio más
profundo.
Esta conversación se
acabó, tú lo has querido Marta, se fue a levantar cuando le agarró el brazo.
No, la que lo ha
querido de ésta manera has sido tú, como siempre, después de decir esto la
soltó y Pixie salió de la casa como alma que lleva el diablo, no sin antes dar
un severo portazo.
Sara corrió hacia Pixie
que tenía unas pequeñas lágrimas en los ojos.
¿Qué ha pasado, estás
bien, te ha hecho algo?
No, no, que va, sólo
que no me esperaba esa reacción que ha tenido.
¿Y de qué te sorprende?
Me sorprende más a mí que estés llorando… por ella. Dijo Sara algo irritada.
Pixie la miró con los
ojos medio llorosos y sorprendidos.
¿Qué insinúas que acaso
siento algo hacia ella? Estás bastante equivocada.
Yo no he dicho nada de
eso, a lo mejor deberías hacerte esa pregunta a ti misma.
Sara… No quiero disc…
Antes de terminar la frase apareció Marta detrás de ellas.
Oh, ya veo cómo os
queréis. Rio de manera malvada. Te dejaste esto encima del sillón.
Pixie y Sara la miraron
sorprendida y con un rápido movimiento le quitó de las manos el bolso que
llevaba.
O sea que tú debes ser
Marta.
La misma y tú debes ser
Sara, la joven Sara.
No me extraña que te
dejara Pixie, eres insoportable.
Jajajajaja, que
equivocada estás bonita, no me dejó, básicamente me cansé yo de acatar sus
órdenes, oh, ¿eso nunca te lo ha contado? Ya veo la confianza que tenéis.
Sara miró a Pixie
desconcertada. Así que, ¿no me has contado todo?
Todo no.
¿Y por qué?
Porque, interrumpió
Marta.
Porque si lo hace ahora
mismo no estaríais juntas.
Pixie no pudo más y se
abalanzó sobre Marta que leyó a la perfección sus intenciones y se apartó en el
momento justo haciendo que Pixie perdiera el equilibrio y cayera al suelo.
Serás una fiera en la
cama pero para guardaespaldas no sirves, no has perdido tu físico. Contestó
mirándola de arriba abajo.
Se acabó, no aguanto
más esto, dijo Sara enfadada.
No te vayas, queda lo
mejor, gritó Marta con una sonrisa burlona.
Pixie se levantó y
salió corriendo detrás de Sara.
Agarrándola el brazo,
por favor no te vayas así.
Zafándose de su mano.
Mira Pixie creía que teníamos confianza, que nos lo contábamos todo, todo y ya
veo que eso no es así. Te quiero demasiado pero siento que no tenemos ese pilar
básico en una relación que es la confianza.
Pixie con lágrimas en
los ojos. No, no, espera, te contaré todo lo que quieras saber, no es fácil
para mí volver a confiar en alguien.
Y para mí tampoco es
fácil estar con una persona que se guarda todo dentro de ella y no quiere
compartirlo con su pareja, necesito tiempo, dame tiempo, sólo te pido eso.
Se hizo el silencio por
dos minutos.
Si eso es lo que
quieres, yo no puedo retenerte pero que sepas que te llevas todo de mí.
Y tú también te llevas
todo de mí. Después de estas últimas palabras, Sara se dio media vuelta y se
fue.
Pixie sintió como su
mundo se derrumbaba y en un acto reflejo cogió el colgante que Sara le dio por
su compromiso y lo apretó fuertemente contra su pecho derramando unas pequeñas
lágrimas que se chocaron contra el suelo.
Después de esto se giró
y Marta ya no estaba, entonces se levantó y lentamente tomó rumbo hacia la
estación para volver a Londres.
Por otro lado Sara lloraba
desconsoladamente y sólo podía notar el aire frío de Gales chocándose contra
sus mejillas mojadas. Se secó las lágrimas y se metió a un bar.
Ponme una copa, bien
cargada.
Que, ¿intentando
olvidar a alguien?
Más o menos…
Bueno pues aquí tienes
un mini bien cargado.
Tosiendo, sí que está
cargado.
Ya te lo dije.
Después de terminar la
copa y unas cuantas más Sara salió y fue a coger el tren no estaba muy bien ya
que el alcohol empezaba a hacer efecto.
Hola guapa, dijo una
voz grave proveniente del otro vagón.
Hola balbuceó Sara.
¿Qué hace una chica tan
hermosa llorando?
He discutido con mi
pareja.
Mmmmm, o sea que habéis
roto.
No, sólo nos hemos dado
un tiempo.
Eso es cómo romper.
Lo que tú digas.
Vale, vale no te pongas
así, si quieres te acompaño a tu casa, no vas muy bien que se diga.
No necesito tu ayuda.
Vamos mujer, le agarró
un brazo y salieron del tren rumbo a casa de Sara.
Por otro lado Pixie ya
había llegado a la suya y no podía contener las lágrimas al mirar las fotos en
las que salía ella y Sara.
Te juro que pagarás
esto toda tu vida, Marta. Se dijo a sí misma con un tono de rabia y
frustración.
A la mañana siguiente
Sara se encontraba en su cama con un dolor de cabeza terrible y al echar su
mirada hacia la derecha vio a un hombre que yacía tranquilamente bajo las
sábanas.
Oh no Sara, no habrás…
Levantó las sábanas y vio que estaba desnuda. Inmediatamente se empezó a vestir
y despertó de un golpe al hombre.
¡AY! Gritó tocándose la
espalda.
Pero, ¿qué maneras son
estas de despertar a una persona?
Dime qué pasó anoche.
Bueno creo que se
intuye.
No estoy para bromas.
Está bien, te acompañé
a casa porque no ibas muy bien, luego te metí en la cama y cuando me fui a ir
te empezaste a poner “mimosa” por decirlo de alguna manera y pasó lo que pasó.
No me creo nada de eso,
te aprovechaste de que estaba borracha. Te voy a denunciar.
El hombre
incorporándose con la sábana alrededor de su cintura.
No hay que llegar a ese
extremo, tampoco es tan grave.
Sara gritando. ¡Cómo que
no es tan grave! Tengo novia.
Desconcertado. No-¿novia?
Sí, novia y nos íbamos
a casar.
Pero si me dijiste ayer
que os tomasteis un tiempo y ahora me doy cuenta que te gustan las mujeres.
A ver si te entra en la
cabeza que tomarse un tiempo no significa que la gente rompa una relación,
simplemente necesitábamos nuestro espacio para pensar, eso es todo y ahora yo
me he acostado con otra persona. ¡Dios!
Que no cunda el pánico,
si quieres puedo ir contigo y se lo explicamos.
¡No! Quiero que
desaparezcas de mi vida si no quieres que te denuncie y te lo digo muy en
serio.
Está bien, está bien.
El hombre se vistió y
fue a decir algo a Sara antes de salir.
No digas nada, vete.
A su salida la puerta
hizo un ruido bastante fuerte, después Sara se dejó caer con las manos en la
cara y la espalda contra la puerta, diciéndose: “¿Qué has hecho Sara?”
Por otro lado Pixie
salió a la calle con unas gafas de sol puestas para disimular los ojos
hinchados y las ojeras de una noche para el olvido.
Paparazzi: ¿Dónde está
Sara? ¿Habéis discutido? ¿Habéis roto?
Pixie esquivando las
preguntas que hacían que se clavaran en lo más profundo de ella, cuando por fin
llegó a un campo sin mucha gente alrededor, se quitó las gafas y se sentó en
uno de los bancos cuando escuchó la voz de Sara.
Pixie…
¿Sara? De un salto se
levantó del banco.
Pixie… Tenemos que
hablar.
Pixie en ese momento no
sabía cómo se sentía. Por una parte era felicidad y alivio y por otra era
desconcierto porque intuía que algo de lo que le iba a decir no le gustaría
nada.
Sí, claro.
Se sentaron y después
de un silencio de unos 5 segundos, Sara por fin articuló palabra.
Bueno, quiero decirte
que te he echado mucho de menos a pesar de que sólo ha pasado un día desde,
bueno ya sabes.
Entiendo, entonces ¿qué
quieres decirme?
Cogió aire y comenzó a
hablar.
La noche que nos
tomamos un tiempo, bueno yo bebí más de la cuenta y de alguna manera un hombre
me acompañó a casa y…
¿¡Y!? Inquirió Pixie
intuyendo lo que la iba a decir.
Y nos acostamos.
En ese momento el
rostro de Pixie se desencajó cómo si hubiera visto un fantasma.
Dime algo por favor,
dijo intentando hacer que la mirara.
Evitando la mirada de
Sara.
No tengo nada que
decirte, se supone que en ese momento ya no estábamos juntas, ¿no? Así que no
tengo nada que reprocharte. Creía que me querías, que por lo menos tardarías un
tiempo en… No sé… En estar con otra persona pero ya veo que no.
No, no pienses eso, yo
te quiero.
Con una risa sardónica.
Ya claro. Esta conversación ha acabado, tienes las cosas en casa, quiero que
pases y que en dos horas te vayas.
Pixie, no saques las
cosas de quicio por favor.
No tienes ningún
derecho a decirme que no esté enfadada o dolida. Me dices que te acostaste con
el primero que pasó por enfrente tuya después de darnos un tiempo. Ahí me has
demostrado que he sido un juego para ti durante este tiempo y eso es lo que más
me duele y ¡ah! Toma el colgante, dáselo a otra persona que quieras que sea tu
jueguecito, pero yo ya me he cansado.
Al decir esto Pixie se
levantó del banco y se puso las gafas de sol cuando Sara la agarró del brazo.
Pixie…
No me toques, te vuelvo
a repetir que tienes dos horas para recoger tus cosas.
Al decir esto se zafó
de la mano de Sara y empezó a caminar hacia la clínica cuando empezó a notar
las mejillas mojadas debido a las lágrimas que empezaban a brotar de sus ojos.
Sara se quedó mirando
la silueta de Pixie desvaneciéndose a lo lejos y como un alma en pena emprendió
el camino hacia la casa de la doctora para empaquetar sus cosas e irse.
Llegó a la casa y entró
a la habitación, cogió la maleta y poco a poco fue metiendo su ropa hasta que
encontró una nota de Pixie que ponía “Forever and Always” (Por siempre y para
siempre) y sin desearlo las lágrimas empezaron a recorrer su rostro y con la
vista nublosa dobló el papel y lo guardó en su pantalón.
Cuando terminó de
empaquetar, sacó el móvil para marcar el número de la doctora pero salía el
contestador, entonces cogió la maleta, dejó las llaves en el mostrador de la
entradita y echando un último vistazo a la casa, abrió la puerta y salió.
Mientras tanto en la
clínica Pixie atendió al último paciente de la tarde y dio gracias por haber
terminado, cogió sus cosas y se fue a casa cuando le empezó a sonar el móvil.
Doctora Pixie, ¿dígame?
Qué agradable es volver
a escuchar tu voz.
¿Quién eres?
Jajajajaja, no me digas
que no sabes quién soy. Bien te daré una pista. Mmmmm nos conocimos en la misma
facultad de medicina de Londres y empezamos a salir.
¿Marta?
Exacto.
Qué quieres.
Bueno, me apetecía
verte y cómo nuestro último encuentro después de tanto tiempo no acabó tan bien
pues quería que habláramos.
Yo no quiero verte,
además no estoy para hablar con nadie.
Sigues siendo un poco
borde, venga no muerdo, sólo quiero hablar.
Está bien.
Perfecto estaré en tu
casa a las siete.
¿En mi casa?
Sí, es que es más
tranquilo que estar en la calle o en un bar.
Vale.
Muy bien pues nos
veremos doctora.
Colgaron.
Pixie llegó a casa y al
no ver las cosas de Sara empezó a notar nostalgia y tristeza entonces comenzó a
hacer las tareas de la casa para intentar evadir su mente hasta la llegada de
Marta.
Las horas pasaban
lentas y cuando llegaron las siete en punto el timbre de la puerta sonó, se
acercó y la abrió. Marta llevaba puesta la cazadora de cuero que tanto le
gustaba a Pixie, unos pantalones pitillo con unas botas a juego, su pelo estaba
liso y se notaba el brillo del mismo al reflejo de la luz del rellano.
Bueno me vas a dejar
pasar o no.
Eh… Sí, pasa.
Dejó la cazadora en el
sillón y le dio una caja de los bombones que más le gustaban a Pixie.
¿Y esto?
Mmmm un obsequio, un
invitado debe traer siempre un regalo a su anfitriona.
Dime Marta a qué has
venido.
Ya te lo he dicho sólo
quiero hablar y por lo que veo no está Sara contigo.
El rostro y el tono de
su voz se tornó duro y tajante.
No, ella y yo ya no
estamos juntas.
Ah, lo siento mucho de
verdad.
No digas tonterías,
claro que no lo sientes.
Bueno también es verdad
pero eso es lo que se dice en estos casos.
No intentes hacerte la
simpática y buena porque no va contigo.
Riéndose. Ah y qué va
conmigo. Preguntó mientras se acercaba lentamente a Pixie.
Eeee, Marta no sé qué
estás tramando pero te estás equivocando.
¿Qué pasa doctora que
mi presencia te pone nerviosa? Dijo mientras extendía su mano hacia su pecho.
No es que me ponga
nerviosa es que lo nuestro ya terminó hace tiempo y parece que no te entra en
la cabeza.
Marta arrinconó por
completo a Pixie contra la pared y poniendo sus dos manos sobre la misma le
susurró al oído.
Lo que pasa es que tú
no quieres reconocer que todavía sientes algo por mí, eso es lo que te pasa.
El cuerpo de la doctora
se estremeció y sin previo aviso su boca conectó con la de Marta, en ese
momento sus cuerpos se juntaron el uno con el otro haciendo que los latidos de
ambos corazones se escucharan latir frenéticos. Después Marta comenzó a besar
el cuello de Pixie lo que hizo que se le escapara un pequeño gemido.
No sabes cuánto tiempo
he soñado con esto, cuántas noches he tenido que apagar y contener este deseo
de volver a tenerte entre mis muslos, de volver a sentirte gemir por mí.
Al decir esto Marta
comenzó a bajar lentamente hacia los pantalones de Pixie y en ese momento la
doctora la empujó haciendo que ésta cayera al suelo.
Pero, ¿qué haces?
No puedo Marta, de
veras que no puedo, mi cabeza está con Sara. La amo.
¿Cómo te atreves a
rechazarme? No entiendo qué tiene esa que no tenga yo.
Deberías hacerte la
pregunta al revés, qué no tiene ella que tengas tú.
En ese instante los
ojos de Marta pasaron del deseo más absoluto a la rabia más fuerte que tres
huracanes juntos.
Muy bien, quédate con
esa, ya vendrás algún día arrastrándote y créeme que disfrutaré con tu
sufrimiento.
La verdad que tus
pensamientos no me afectan para nada, ahora si me haces el favor de salir por
la puerta.
Marta la echó la última
mirada y como un rayo salió de la casa. Entonces Pixie sacó el móvil y empezó a
marcar el número de Sara pero salía el contestador hasta que a la quinta vez una
voz sonó al otro lado de la línea.
¿Sí?
Sara, soy Pixie,
necesito verte tengo que decirte algo.
¿Pixie? Creo que ya he
tenido bastante, de verdad.
No, no cuelgues
necesito hablar contigo, por favor.
No tengo muchas ganas
de hablar.
Por favor Sara. El tono
de Pixie se volvió aún más suplicante.
Está bien.
Bien, te espero en
casa.
Vale.
Cuando colgaron Pixie
no paraba de dar vueltas por la casa como un león enjaulado mientras esperaba
la llegada de Sara.
Sonó la puerta y la
doctora corrió hacia ella abriéndola.
Sara… Pasa.
Entró en la casa
despacio, arrastrando los pies, se notaba cómo la tristeza invadía totalmente
su cuerpo hasta que se sentó en el sillón.
Bueno, quería pedirte
perdón, creo que tomé la decisión sin pensar, no quería que te fueras de casa,
siento todas las cosas que te dije.
Mirando a Pixie.
Yo también lo siento de
verdad yo…
No digas nada, puso su
dedo índice en los labios de Sara.
Creo que todos
cometemos errores y de alguna manera tú nunca me fuiste infiel porque lo que
pasó ocurrió cuando ya no estábamos juntas por eso no tengo porqué pedirte
explicaciones. Te quería proponer si estarías dispuesta a volver a intentarlo,
siento que contigo el tiempo se detiene, mi corazón se desboca y cuando te
miro… Cuando te miro me doy cuenta que estoy observando la puesta de sol más
hermosa del mundo. Te quiero Sara.
Al decir esto unas
pequeñas lágrimas se deslizaron de los ojos de Sara y sólo pudo abrazarla.
Luego se quedaron
mirando y se fundieron en un beso dónde sellaron su amor, un amor cargado de
contratiempos pero también de ilusiones y de nuevas esperanzas y cómo decía la
nota de Pixie a Sara, “Forever and Always” y así fue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario